Trombosis: ¡prevé su desarrollo!

Sentir dolor en la pierna y sensibilidad en los músculos de la pantorrilla suelen ser la primera señal de alerta que el cuerpo da cuando se está formando una trombosis. De hecho, estos síntomas son los más comunes.

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ELBA CRISTINA PARRALES

Sentir dolor en la pierna y sensibilidad en los músculos de la pantorrilla suelen ser la primera señal de alerta que el cuerpo da cuando se está formando una trombosis. De hecho, estos síntomas son los más comunes.

La trombosis puede tener varias causas. Se produce cuando un coágulo de sangre o trombo se forma en las venas o en las arterias de cualquier parte del cuerpo. Sin embargo, en la zona de la pelvis y en las piernas es donde se forman con más frecuencia.

La angióloga y cirujana vascular, María José Sevilla, quien además es la representante de Nicaragua ante la Asociación Latinoamericana de Angiología y Cirugía Vascular (ALCVA), afirma que en Nicaragua no se cuenta con cifras estadísticas de la incidencia en la población de esta enfermedad. No obstante, son muchos los casos que se atienden, sobre todo en consultas privadas.

“Pese a que en el país el sistema de salud es curativa y no preventiva, muchas personas podrían prevenir la formación de la trombosis si conocieran sus antecedentes familiares y si llevaran un ritmo de vida saludable. La frecuencia de trombosis en hombres y mujeres es similar hasta los 50 o 60 años, pero es más alto en los hombres después de esa edad”, asegura la especialista.

Principales síntomas

Dependiendo de la zona donde se haya formado el coágulo de sangre, la persona puede presentar inflamación. Si es grande, se puede dar un cambio en el color de la pierna, podría ser azul o rojo muy pálido, porque se compromete además la circulación arterial por la tensión en los músculos.

Aunque la mayoría de trombosis venosas no amenazan la vida, si el coágulo se forma en las venas profundas, hay más probabilidades de que se libere y viaje a través de la vena. A eso se le conoce como émbolo, explica la angióloga.

“Cuando se desplaza un émbolo de las piernas o áreas de la pelvis y se aloja en una arteria pulmonar, la afección se conoce como una embolia pulmonar, una condición potencialmente fatal si no se diagnostica y trata inmediatamente”, advierte.

Los síntomas son muy diferentes si el coágulo se desprende y viaja a los pulmones. Incluye dolor en el pecho, falta de aliento, pulso acelerado, tos, sangrado, sensación de aprensión o desmayos. Como los síntomas de una embolia pulmonar no son específicos, podrían presentarse con otras condiciones médicas, como neumonía o ataque cardíaco.

Causas frecuentes

La doctora María José Sevilla afirma que la trombosis venosa profunda generalmente es causada por una combinación de condiciones. La primera es haber tenido una intervención quirúrgica importante, especialmente si se requiere de reposo prolongado en cama, puesto que predisponen a la coagulación de la sangre. También puede producirse cuando hay traumas graves por accidentes.

Sevilla explica que hay condiciones médicas específicas que pueden aumentar el riesgo de desarrollar trombosis, tales como: insuficiencia cardíaca, obesidad, insuficiencia respiratoria, antecedentes de tabaquismo, venas varicosas, embarazo y el tratamiento con estrógenos presentes en anticonceptivos o terapia de reemplazo hormonal.

Asimismo, la especialista refiere que debido a anormalidades en el flujo sanguíneo, se puede formar lo que se conoce como trombofilia, que es la propensión a desarrollar trombosis.

Generalmente la trombofilia se da a una temprana edad y una de sus principales causas tiene que ver con un patrón genético heredado.

Tratamiento

Tanto la trombosis venosa profunda como la embolia pulmonar son tratadas con medicamentos anticoagulantes, los cuales disminuyen la capacidad de coagulación de la sangre y también pueden detener la progresión del coágulo para que no se haga más grande. El uso de medicación también puede prevenir la formación de coágulos nuevos.

Se recomienda, además, medias de compresión para ayudar a mejorar los síntomas de la inflamación y prevenir cambios en la piel que pueden aparecer con el tiempo por el daño a la vena. Cambios en la piel que incluyen dermatitis, decoloración de la piel, cicatrices y úlceras, se conocen como síndrome postrombótico.

El tratamiento dependerá de la zona donde se haya producido y de la condición de cada paciente. Se puede recomendar trombolisis, utilizando un agente intravenoso que disuelve los coágulos.

La eliminación del trombo por una u otra técnica, se recomienda solo para grandes coágulos más arriba de la pierna, y en particular en pacientes activos y sanos sin enfermedades asociadas graves.

Se puede reducir significativamente la secuela de la trombosis como la inflamación crónica de la pierna, decoloración y en última instancia las úlceras de tobillo, pero se hacen a un mayor riesgo de hemorragias graves.

Nosotras salud trombosis archivo

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