Saúl Martínez
La aparición de peces muertos en el río Acinco, ubicado a cinco kilómetros al noroeste del poblado de El Viejo, alertó a los pobladores y a las autoridades de ese municipio.
Cristóbal Moreno Pomares, de la Comunidad Indígena, dijo que la fauna casi está extinta y los ríos están a punto de secarse.
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También hubo denuncia del despale que continúa en los terrenos aledaños a la Ermita de la Virgen del Hato, perteneciente a la comunidad indígena en la Península de Cosigüina, del mismo municipio.
Vecinos de las comunidades Pedro Pablo Martínez y Toro Blanco, sobre el kilómetro 142 y medio de la carretera El Viejo-Jiquilillo, que suelen recoger agua para los quehaceres y lavar ropa, fueron los que encontraron camarones, guabinas, róbalos, anguilas y guapotes muertos.
Domingo Méndez, quien llegó de visita al lugar, refirió que los pobladores alejaron al ganado mayor y menor para evitar que se contaminaran.
¿ECHARON QUÍMICO?
Los pobladores consideran que fue un químico vertido kilómetros antes del puente en la carretera, aunque también creen que cazadores o pescadores lanzaron el tóxico para matar las especies y recoger cuanto pudieran.
El domingo, los comunitarios extrajeron buena cantidad de peces para enterrarlos.
Alfonso de Jesús Aguilar comentó: “Año con año, cuando la presa está llena ocurre esto, que pescadores echan el veneno para recoger peces”.
La flora y la fauna son abundantes en esa región que algunos comunitarios tratan de proteger. Sin embargo, adelante del afluente hay deforestación para establecer zonas de siembra.
Presentación Rodríguez, delegado del Marena, convocó al Minsa y a la Procuraduría General del Medio Ambiente, para efectuar la inspección y recabar pruebas a lo largo del afluente. “No tenemos más tiempo. A esto debe abrírsele un acta administrativa con la apertura del proceso”, dijo el funcionario.
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