Jorge A. Toledo Aguilar
Un ilustre diputado, de los pocos pensantes, en un sitio en internet toca el tema de las empresas previsionales del Instituto Nacional de Seguridad Social (INSS) planteando interrogantes y afirmaciones que si hubiera investigado no estaría yo escribiendo estas líneas.
Primero. Las previsionales tienen base legal y los asegurados no están indefensos, simplemente no conocen los derechos establecidos y el INSS no los da a conocer.
La resolución 289 emitida bajo el amparo de su Ley Orgánica establece el modelo de Salud Previsional y su reglamento, remitiendo al contrato que firman el INSS y las Empresas Médicas Previsionales (EMP) las obligaciones de ambas partes. Mal que bien y si se quiere cogidas de los pelos existen normas y reglamentos que determinan obligaciones y derechos. Llevan operando casi dos décadas sobre este fundamento legal, de todas maneras de qué sirven las leyes si este Gobierno hace lo que quiere con ellas y así como viola la Constitución ha violado esta resolución al eliminar la gerencia de Empresas Médicas y la Auditoría Médica de la estructura del INSS que también mal que bien supervisaba las EMP.
Segundo. La Ley General de Salud obliga al Ministerio de Salud a supervisar la calidad y operatividad de todas las clínicas y hospitales que se instalen en el país y no pueden operar sin su autorización, por tanto es de suponer que las EMP están supervisadas por este ministerio. El per cápita se establece después de estudios actuariales, esto es, una cantidad que entrega el INSS a cada previsional por cada asegurado afiliado a la EMP, ya que este escoge su clínica y si no le gusta la atención puede cambiarse a otra. Ahora bien, si el cálculo actuarial lo hace el señor Troncoso, actuario del FMI, estamos muy, pero muy mal.
El negocio de la EMP es correr el riesgo de que un mayor número de afiliados necesite de sus servicios y si no sabe administrar su flujo de efectivo con su flujo de enfermos tendrá pérdida o ganancia que le servirá para aumentar o disminuir sus utilidades o invertir en tecnología que haga mejorar sus servicios y diversificarse hacia el resto de la ciudadanía y no solo depender de los asegurados, quienes no saben hacerlo, desaparecen y el INSS les salva el negocio adquiriendo la propiedad de la EMP.
Tercero. Tratándose de empresas de lucro, su relación costo beneficio debe mantenerse alto en relación con sus ingresos y gastos, por lo tanto, debe comprar medicinas a menor costo que las proporciona la empresa importadora que tiene el INSS con el ISSDHU y el IPSM. En cuanto a los servicios quirúrgicos y especialistas mi experiencia personal con la clínica que me atiende es magnífica, porque con la que me asignó el INSS fue desastrosa y pedí el traslado correspondiente. El problema lo creó el INSS que al eliminar la Auditoría Médica y la Gerencia de Salud Previsional dejó sin supervisión a las previsionales enviando a trabajadoras sociales que no saben nada de hospitales y clínicas y no tienen capacidad médica. El problema de los médicos generales y aún de los especialistas es crónico, producto de la calidad de educación que reciben en nuestras universidades y los negocios que estas generan con sus posgrados de seis meses. Asistiendo sábados y domingos.
Hoy más que nunca es aplicable el pensamiento de James Freeman: “Un político piensa en las próximas elecciones; un estadista, en la próxima generación”.El autor fue Auditor General del Banco Central de Nicaragua y Consultor de la Superintendencia de [email protected]