Basura, basura y más basura…
Leí recientemente en LA PRENSA que durante la Semana Santa se recogieron en San Juan del Sur 240 toneladas de basura. El problema de la basura en toda Nicaragua es alarmante y se ha agravado en los últimos años, en parte por la “modernización” que hemos experimentado en los países subdesarrollados, en los cuales, aún siendo pobres disponemos de gran cantidad de productos desechables propios de países ricos.
El desafío y desacato de parte de nuestros conciudadanos a las ordenanzas de las alcaldías y a cualquier regulación orientada a solucionar el problema, lo profundiza aún más con un comportamiento y actitud habitual de despecho y desprecio prácticamente absoluto en el tema de la limpieza. El civismo necesario que conlleve a un comportamiento propenso a la limpieza, minimizaría las enfermedades, mejoraría considerablemente la apariencia de nuestras ciudades, poblados, playas y destinos turísticos, impresionando favorablemente a los extranjeros que nos visitan, potenciando el tan necesitado turismo, y evitarían el daño irreparable que la basura está causando a nuestros bellos recursos del que hemos sido dotados por la naturaleza gratuitamente y del que nos empeñamos, fervientemente, en desbaratar.
La naturaleza nos los ha dado como un regalo divino y nosotros, en una actitud suicida, o al menos temeraria, nos encargamos, humanamente, de una forma egoísta e irresponsable en destruir sin pensar en las futuras generaciones.
La actitud y observancia de las personas en los países ricos en comparación a la de los pobres hace la gran diferencia en los temas siguientes: 1) el orden y la limpieza 2) el respeto por el derecho de los demás, y 3) el cumplimiento de las leyes y reglamentos. Un análisis somero sobre estos tres temas nos indica claramente que estamos retrasados en estas materias tan vitales y necesarias para salir de la pobreza. Contrario a nuestro comportamiento, los países ricos, son respetuosos de las leyes, existe una verdadera cultura de limpieza, un respeto a los demás conciudadanos y al medioambiente.
Nosotros, desafortunadamente, no tenemos ni la voluntad ni la educación para el manejo adecuado de los desechos. La falta de educación familiar y escolar y la poca influencia de la sociedad sobre el tema muy probablemente son los mayores responsables del problema, ya no se diga el comportamiento individual de muchos de nuestros conciudadanos que olímpicamente tiran las cosas por las calles, carreteras, parques, patios, cauces, ríos y playas, como lo vimos esta Semana Santa.
¿Estamos condenados a estar siempre aplazados en el asunto de la limpieza? Yo creo que no. Sin embargo, se requerirán esfuerzos ingentes, coordinados y continuos para cambiar de una cultura de la suciedad a una de limpieza, con la colaboración de los diferentes “jugadores” que deberían involucrarse en este asunto de vital importancia como son: las familias, el Gobierno, la empresa privada, la sociedad, el sistema escolar, los formadores de opinión, la prensa hablada y escrita y cada quien a título individual.
Con entusiasmo y perseverancia necesitamos crear esa cultura tan necesaria de orden y limpieza como uno de los elementos básicos que nos ayudará a salir de la pobreza y el subdesarrollo. ¡Adelante Nicaragua!
Ricardo Serrano Quant. Jubilado.
Cantinflas en Nicaragua
Me pareció muy interesante el reportaje publicado recientemente en la revista Magazine, de editorial LA PRENSA S.A., acerca del desaparecido mimo azteca don Mario Moreno “Cantinflas” en Nicaragua. Sobre el particular el actor y escritor leonés don Hugo Hernández Oviedo me contó que el también desaparecido artista azteca, don César Sobrevalls, le dijo a don Mario Moreno “Cantinflas” una gran mentira piadosa, como damnificado del terremoto de Managua del año 1972, para que le diera la oportunidad de trabajar con él en sus películas. Don César Sobrevalls pasó por Nicaragua procedente de su país rumbo a Argentina, como presentador de un espectáculo llamado “El hombre bala”, para posteriormente residir en Managua trabajando en el cuadro dramático de radio Mundial y después en radio Plaza de la ciudad de Matagalpa, en donde montó su obra “Señoritas a disgusto” con las desaparecidas actrices matagalpinas Hilda Orúe y Ruth Lara, que también se presentó con éxito en el Teatro Nacional Rubén Darío.
Estando en la ciudad de Matagalpa, don César Sobrevalls se enteró que hubo un terremoto en Managua, razón por la cual se trasladó de inmediato al Aeropuerto Internacional Las Mercedes, para viajar a México en un avión que trajo ayuda a nuestro país, solicitando al llegar una entrevista urgente con el entonces presidente de la Asociación Nacional de Actores (ANDA) don Mario Moreno “Cantinflas”, a fin de mostrarle recortes de periódicos de su obra “Señoritas a disgusto” y hacerle saber que todos sus bienes y raíces que tenía en Nicaragua como ahorros, los había perdido con el terremoto de Managua.
Cuando presentaron el estreno de la película El patrullero 777 en el teatro Margot de la ciudad de Matagalpa, los cinéfilos se morían de la risa al ver actuando a don César Sobrevalls con don Mario Moreno “Cantinflas”, pues durante vivió en esta norteña cabecera departamental don César se relacionó con todo el pueblo matagalpino, hasta dejarle como sobrenombre de “Arandu” a un famoso personaje que hoy todavía vive en el barrio El Cementerio.
Salvador Pérez González. Periodista de Matagalpa.
Judicial jubilado agradecido
Con profunda satisfacción hago pública mi definido y total agradecimiento a los funcionarios del Ministerio de Hacienda y a mis estimables compañeros de la Corte Suprema de Justicia en sus oficinas administrativas de lo propio de la Tesorería, en su función del pago a los empleados activos de planilla y a nosotros los jubilados del citado poder judicial.
Expongo que mis gestiones de gestor oficioso, para lograr que nuestros cheques de jubilación nos fueran entregados como en años anteriores, el mismo día que se pagaba a los funcionarios y empleados activos como se acostumbraba en los gobiernos de Alemán y Bolaños. Lamentablemente esa práctica desapareció o terminó en el gobierno de Ortega Saavedra, lo que nos ha causado muchos perjuicios como cobros de servicios propios del hogar, por plazos vencidos; lamentablemente.
Dichosamente mi última gestión del día lunes 11 de febrero de este año, tengo la impresión que ha dado resultados positivos y confieso el regocijo de reconocer y congratular a quienes han prestado atención a nuestros reclamos y ahora en abril nuestros cheques de jubilados se nos han entregado en tiempo paralelo al de los empleados activos. Pasé mi reconocimiento al Ministro de Hacienda y a los responsables de Tesorería de la Corte Suprema, Wilfredo Martínez, Santiago Díaz, Marisol Reyes y Rebeca Loáisiga.
Tengo confianza que en el resto del año esta atención que hemos logrado se mantenga. Y estimo oportuno en estas líneas brindarle al profesor Antonio Sequeira Ramírez un fuerte abrazo de solidaridad, a su entusiasmo por reconocer méritos a los que colaboramos con mucho amor nicaragüense con LA PRENSA en total entrega de variados temas de interés nacional. ¡Valga!
Dr. Alfonso Dávila Barboza
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