A Chabela Vargas in memoriam
No quieres entender
—uno nunca entiende—
que fuiste en su vida
un incidente cualquiera
algo
en absoluto, ¡irrelevante!
¡Cuánto trabajo cuesta,
cuesta trabajo!
pues uno no entiende
¡jamás entiende uno!
uno quiere creer lo
que cree vivir, su percepción
de las cosas, su subjetivo
y la pasión desbordada tuya
fue solo un incidente
pasajero, ya olvidado en su mente
escupitajo de briago
sobre el aserrín de alguna
cantinucha de mercado
una puta madrugada cualquiera
una orinada de crío que se
resuelve con un pañal desechable
y punto
pobre aullido de perro sin
dueño, ladrando a la pasada
de un vehículo sin identificación
pensamiento errado
que desechas al bolero
que crees escuchar
pero
qué trabajo cuesta
¡coño! ¡carajo¡ !jodido!
comprender/entender
darte cuenta/realizar
que fuiste en su vida
un incidente
un simple y pasajero
incidente, ya olvidado
simple hijueputa so basura
que se aparta
papel que arrugamos
al final de lo escrito
desperdicio que dejamos ir
al basurero mientras
pensamos en otra cosa
y nos rendimos al dios olvido
amo y señor de las cosas
desaparecidas
entonces agazapado en el
rincón de tu mano, donde creí
poseer tu sombra
a gritos/aullando
me pregunto ¡
Quién puta apagará
tantas luces que
en mí,
dejaste encendidas!
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