Un hombre pobre se encontró en el transcurrir de su vida a un antiguo
amigo, que tenía un cuarto de siglo de no verle. Este tenía un “poder
sobrenatural” que le permitía hacer “milagros”. Como el hombre pobre se
quejara de las dificultades de su vida, su amigo tocó con el dedo un tuco de
madera, este de inmediato se convirtió en oro, al igual, tocó una casa de
piedra que se convirtió en un una casa de oro macizo. El amigo pobre
insistió en que ambos regalos eran poca cosa. ¿Qué más deseas, pues? —le
preguntó sorprendido el hacedor de prodigios, ¡Quisiera tu dedo! —contestó
el hombre pobre, parece que es más poderoso que lo que tu imaginas.
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