¡Decidir a tiempo!

He tenido la oportunidad de presenciar situaciones en que las empresas o personas postergan la toma de decisiones que son cruciales para su futuro y/o hasta su sobrevivencia.

Juan Vega Gonzales

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He tenido la oportunidad de presenciar situaciones en que las empresas o personas postergan la toma de decisiones que son cruciales para su futuro y/o hasta su sobrevivencia.

Esperar pensando que “nada va a pasar”, o en el peor de los casos que “el problema se va ir resolviendo solo”, es una forma de auto engañarse. En la realidad el problema sigue ahí, y muchas veces tiende a empeorar con el tiempo (mayor pérdida de dinero y relaciones).

Las decisiones se toman: a) para resolver problemas (evitando mayores pérdidas), y/o b) para aprovechar oportunidades de mejora. Una manera de encontrar la solución es partir del resultado final que buscamos y encontrar los pasos y acciones necesarias para llegar allá.

Las consecuencias de las decisiones nos afectan, por lo cual es fundamental evaluar los beneficios y costos de cada posible alternativa de solución —procure nunca decidir considerando solo una alternativa, siempre existen opciones, ¡búsquelas!—.

Una vez identificadas las opciones, evalúe si los beneficios —monetarios y no monetarios, imagen y relaciones futuras con otras personas— serán mayores que los costos. Priorice y escoja la opción que le traiga más beneficios integrales.

Es fundamental identificar cómo van a reaccionar y cuáles serán los costos desde la perspectiva de la otra persona —o institución— con la que negocia.

La regla de oro es aprender a ponerse en los zapatos de la otra persona y pensar cómo reaccionaría y qué estaría dispuesto a aceptar si yo estuviese en su lugar.

Asegúrese de utilizar información lo más realista posible en sus proyecciones. Muchas veces sobre estimamos los ingresos y subestimamos los costos y al final terminamos con expectativas irreales y resultados menos deseables de lo que esperábamos.

Cuando uno toma decisiones siempre existe alguna posibilidad de equivocarse, lo importante es ser prudente, aprender la lección sobre qué no hacer y qué cosas es necesario tomar en cuenta, para evitar repetir el error y mejorar así su capacidad de tomar decisiones acertadas la próxima vez ya que lo único real es la acción.

Siempre existirán algunos aspectos que en el momento de toma de decisión no conocemos y riesgos que podrían poner en peligro la solución que buscamos. Por ello, es conveniente tener una pequeña reserva y pensar en imprevistos que pueden afectarnos (causarnos pérdidas) y que acciones preventivas o de mitigación podríamos adoptar. 

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