Joaquín Absalón pastora

“Caudillos y acaudillados”

Nunca dejará de haber una relación en el “circuito cerrado” de caudillos y acaudillados. Pareciera que los dos estilos están encerrados en una misma celda con la dignidad bajo llave por intereses mutuos. La coexistencia es antigua y cíclica.

Simeón Rizo Castellón define en un libro las dos características. Situadas en polos opuestos pueden convivir en un escenario que tiene como fondo al oportunismo. Al acaudillado, sintiéndose bien con su líder, poco le importa que este cometa los peores y más atroces errores. Siempre tiene un argumento para justificarlo aun con el canto bello de la poesía como el de Neruda en Stalin. ¿Era el gran vate chileno uno de ellos?

De este fenómeno se han ocupado con vehemencia en la investigación y enjundia en la filosofía, pensadores ilustres que el autor menciona con precisión. Desentrañar los hilos íntimos de esa añosa convivencia no ha sido posible y no lo será mientras el hombre sea como es. Ninguna jerarquía ni temporal ni eterna podrá modificarlo. No pocos de ellos —es donde más azota el mal— son enfermizos enamorados del poder hasta el extremo de no concebir la vida si no están en el dominio exclusivo y personal. “El Estado soy yo”.

Hugo Chávez, el más reciente caso cuyo cadáver ganó apretadamente las elecciones del 14 de abril, sujetas a revisión dijo Capriles, murió, primero por la angustia de dejar el poder, segundo por el cáncer. Pudo haber tenido una pausa reflexiva para tratarlo y prolongar un tanto la existencia, pero prefirió la aniquilante lucha política participando en unas elecciones que eran para otro, sacrificando el oasis pasivo del descanso. Reaccionó tarde y apeló a la “heredabilidad” adoptando a un hijo que en nada se le parece.

Es costumbre de ellos nombrar a sus sucesores. Empero estos casi nunca hacen honor a la causa continuista. No responden y es por ahí donde el chorro se vacía. El elegido seguirá haciendo lo imposible, inventando la reencarnación en los pájaros, metiéndoselos en el cráneo como ocurre en el cuento El pájaro azul de Rubén, porque, acaudillado al fin debe mantener la imagen de su admirado mentor. Si no lo consigue los que se acostumbraron a las peculiaridades originales del anterior se sentirán estafados. Ellos mismos se encargarán de destronarlo en el corto plazo, por pésimo comediante en el teatro escalofriante de la política. Esa es la tendencia.

Hace poco —acaudillado por supuesto— un opinante, cuya voz fue recogida por los medios, dijo que “el que no votaba por la causa de Chávez, enterraba a la patria”, dando como un hecho que el cadáver del guía era Venezuela. Un clásico ejemplo. Resucita la hipérbole servil. Al cabecilla se le tiene como un dios. “Dios y Trujillo o en casos acomodados “Trujillo y Dios”.

El caudillo, insustituible e imperecedero, es un bienaventurado del carisma. El poder está en sus cualidades personales y no en la ejecutoria y trayectoria del estadista. El histrionismo, la oratoria campechana, la gracia de agarrar un acordeón y danzarlo, la recurrencia a la pobreza porque ser rico es pecar, pero él es un acaudalado formidable. Lo que se esconde en el fondo real de la palabra, la realidad bruta y descobijada, solo es conocida por el entorno, por el círculo, mientras tanto las pancartas y los discursos convierten al líder en la patria misma. El autor es periodista.


COMENTARIOS

  1. LB Montoya
    Hace 13 años

    Pero los pueblos los siguen en la comparsa, por eso hay Chávez, Ortega, Castro y ahora Maduro. ¡Qué pena!

  2. LA MEDUSA
    Hace 13 años

    Pero no se quiebre mucho la cabeza es la naturaleza humana ejemplos recientes: al Papa Francisco a las 24 horas de ser electo ya la gente estaba diciendo que era un santo y 24 horas antes era un desconocido mundial; otro, ayer mismo en Opinión La Prensa Fabio Gadea se dedico a exaltar a la cubana Yoanni Sanchez a quien alabó a mas no poder y llamó no se con que meritos “la primera dama latinoamericana de la democracia”. Estamos prestos a endiosar, exaltar y divinizar a cualquiera

  3. Hace 13 años

    Es que la gran masa acefala solo necesita del cudillo o en su deferencia de su acaudillado, y un ejemplo de esto se deja ver en su diafana claridad en el siguiente pasaje»un periodista le pregunta a un venenzolaao comun que por quien ella va a votar?, y ella presta le contesta por Maduro, la consequente pregunta del periodista fue y por que? bueno porque Maduro representa a nuestro lider Chavez y su revolucion»y eso justifica y condensa el pensamiento del Sr. Pastora titulado ?Caudillos y Acaudi

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