Carlos R. Flores

Nuevo estándar global para seguridad vehicular

El 1 de octubre de 2012 marcó un hito en los sistemas de gestión de ISO (Oficina Internacional de Normalización) con el lanzamiento del estándar mencionado. Fue la culminación de al menos cuatro años de estudio y desarrollo de las mejores prácticas de seguridad vehicular observadas en el transporte de clase mundial —para todo tipo de empresa, ya sea privada, pública o institucional— para adoptar y adaptar las expectativas mínimas capaces de reducir efectivamente la ocurrencia de accidentes de tránsito, epidemia que ha traspasado ya los límites de control institucional en varios países, especialmente en Nicaragua.

Esta certificación brinda un marco estructurado para todo tipo de organizaciones, incluyendo autoridades regulatorias, gobierno, entes y profesionales independientes que estudian este fenómeno. Está basada en estándares de calidad, procedimientos operacionales y gerenciamiento de vehículos de todo tipo, y en el modelamiento de conductas para obtener soluciones efectivas en la reducción de la accidentalidad vial.

En Nicaragua es impresionante la cantidad de accidentes de tránsito, los cuales en su gran mayoría quedan en cero aprendizaje debido a que no existe un proceso estructurado de administrar, prevenir, estudiar, corregir y difundir lecciones aprendidas sobre la accidentalidad vial.

Lógicamente que el estándar está orientado a la realidad empresarial y no para particulares —siendo estos un segmento al cual el Estado debe educar, concienciar e influenciar mediante sanciones— pero tiene también un efecto de cascada muy positivo, al trasladar indirectamente ese modelamiento de conductas al público en general, puesto que la adopción de este estándar dentro de las empresas, formaría también positivamente la conducta de otros grupos de interés.

El primer beneficio es la reducción en el número de muertes y lesionados por accidentes. Igualmente, se obtiene una baja en los gastos directos e indirectos, que en muchos casos, ambos pueden ser elevados, sin descontar la natural judicialización de estos acontecimientos.

Una de las mayores debilidades de las empresas es el no llevar una adecuada contabilización de aquellos gastos o pérdidas que no son obvias, es decir, que son producidas en forma indirecta y que escapan a la contabilidad tradicional, la cual está basada solamente en costos explícitos.

En un accidente, los gastos más elevados pueden estar en análisis para los cuales la contabilidad tradicional jamás produciría un dato útil, como es el cálculo del daño de la reputación corporativa, cuando la empresa es percibida como un ente de ficción gobernado por encargados a quienes no les importan las consecuencias de sus propias omisiones para el personal en cumplimiento regulatorio, capacitación, formación, inducción y ausencia de promoción de elementos culturales preventivos.

¿Cuánto es el daño autoinfligido para una empresa en publicidad negativa de un accidente por las inobservancias o irresponsabilidad de sus directivos? ¿Cuál es la respuesta del público cuando la gerencia permite que existan y se mantengan los precursores de accidentes viales —y lo peor —, que no haya un proceso normativo que pueda darle curso y estructura a los mensajes obvios y sutiles de fallas en los sistemas gerenciales que hay en cada uno de estos casos?

Esto lleva necesariamente a que las autoridades puedan tener una formación en esta norma, puesto que es una colección de prácticas y rutinas de las empresas de clase mundial en la administración del transporte.

En Nicaragua la mentalidad de las autoridades está obsesivamente fija en aspectos que no son causas últimas de los accidentes, sino simples síntomas o factores contribuyentes, tales como el irrespeto a la señalización vial y la aplicación de esquema fallido de infracciones, que son en su absoluta mayoría factores desfasados para revertir conductas peligrosas.

Otros factores importantes a trabajar en complementariedad con la norma son: a) la poca motivación en el cumplimiento de la Ley, conducta promovida a veces por algunos elementos de la propia corporación policial; b) el manicomio jurídico al que se ha degenerado consciente y premeditadamente la administración de justicia por sus propios operadores, siendo totalmente permisiva con la ocurrencia de estas violaciones, sin mecanismos efectivos que puedan servir como precedentes ejemplarizantes que eliminen la percepción de impunidad.

Para una empresa, ¿cuánto puede incidir en la percepción de un cliente el incumplimiento de la promesa de servicio al fallar en una fecha, condición de entrega, o integridad del producto o servicio por un percance vehicular?

La norma tiene 12 secciones y fluye en forma de procesos de trabajo de mejora continua, señalando indicadores de desempeño hasta completar las rutinas operativas que muestran resultados intermedios y finales en la administración de la Seguridad.

Es versátil puesto que es aplicable para cualquier negocio, diseñada también pensando en aquellos rubros de transporte y logística de más alto crecimiento a nivel global, como son las empresas de distribución que utilizan flotas de motociclistas —para entrega de comidas, ventas, soporte técnico y mantenimiento—, que hacen que su exposición de riesgo se incremente en forma exponencial.

La promesa de la aplicación de la norma es la mejora en los índices de accidentalidad vehicular y también una reducción en los retrasos, daños en la carga y equipos de transporte, así como la minimización de gastos de seguros. Todos estos rubros hacen que la posición competitiva de una organización —frente a la competencia—, sea ventajosa en igualdad de condiciones, puesto que el cumplimiento de este estándar es un factor de diferenciación fundamental a nivel internacional.  

El autor es Director Ejecutivo de Cambio Cultural Consultores.

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