Moisés Martínez
El robo y posterior recuperación del lote de armas de la Policía Nacional, robadas recientemente del taller Meynard, dejó al descubierto algunas fragilidades que tiene esta institución en cuanto al control de aquellas localidades que venden o manejan armamento en el país.
Para el especialista en temas de seguridad pública, Roberto Orozco, este caso reveló los riesgos que se corren por la falta de presupuesto y logística de parte de la Policía Nacional, que le impide a esta instancia poder contar con su propia armería.
“Este es un problema estructural simple. No hay presupuesto para que la Policía Nacional pueda contar con su propia armería. Lo lógico sería que existiese una dependencia, como pasa en el Ejército Nacional, que se encargue de la logística que implica el mantenimiento del armamento de la institución”, expresó Orozco.
“Que la Policía tenga que sacar sus armas para darle mantenimiento en armerías privadas es algo que ha existido desde los años noventa, cuando la Policía empieza a perder capacidades en logística. No debería ser así, pero ni modo, es un problema presupuestario”, añadió.
Para el comisionado general en retiro y actualmente consultor en temas de seguridad pública, Francisco Bautista Lara, es encomiable que la Policía Nacional haya logrado esclarecer el caso y recuperar el lote de armas robado, pero agregó que es necesario que la institución saque lecciones vitales de este incidente.
“Este tipo de negocios está sujeto al control de la Policía. Creo que hubo cierto descuido del control de la Policía, que tendrá que mejorar mecanismos en el futuro. Tal vez pecó un poco de ingenua en este caso, y bueno, tendrá que revisar si sus actuales mecanismos de control son los mas adecuados”, puntualizó.
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