Para Orlando López Selva, profesor de Relaciones Internacionales y Ciencias Políticas, las elecciones venezolanas son un reflejo de la realidad de América Latina, donde existe una lucha entre los que tienen ideales democráticos y aquellos que prefieren menos libertad a cambio de pan y techo gratis. “En esta lucha de hambre contra moral, la primera es más fuerte”, opinó López Selva, quien sostiene que Nicolás Maduro tiene las de ganar porque cuenta con todos los recursos de un monstruoso Estado autoritario.
En una entrevista a LA PRENSA, el docente consideró un error de la política exterior de Nicaragua “poner los huevos en una sola canasta”, respecto a la dependencia económica con Venezuela.
:::¿Cuáles son las fortalezas y debilidades de las campañas electorales de Nicolás Maduro y Henrique Capriles?
Maduro tiene todas las de ganar, pues cuenta con todos los recursos de un monstruoso Estado autoritario y miles de fanáticos que lo siguen. Recuerdo que Friedrich Nietzsche decía que “el fanatismo es la única causa con la que se pueden comprometer los débiles”.
Pero están en su contra varios factores: primero, él no es Chávez; segundo, él se ha convertido en un estadista por la fuerza —sin tener ninguna preparación académica ni liderazgo formal— y tercero, está enfrentado a varios grupos que le adversan y se sienten resentidos. Abundan las emociones encontradas y la codicia y voracidad por el poder. Su lucha es por la unidad de un partido dividido y una nación enfrentada entre sí. El riesgo de una guerra civil es muy probable en ese pueblo hermano.
Por su parte, Capriles, hoy, está relativamente más fuerte porque ha esperado y observado sin desgastarse; pero eso no es garantía de triunfo.
:::Capriles apunta al tema de la corrupción: 15,000 millones de dólares que se van en corrupción por el control cambiario, 8,000 millones que se pierden en la importación de alimentos. ¿Qué impacto tendrá todo esto en la campaña?
No es extraño. Pero su impacto va a ser justificado por los que prefieren conservar su pan y su trabajo, a arriesgarse a cuestionar la ética de quienes se los prodigan. En esta lucha de hambre contra moral, la primera es más fuerte. No olvidemos que ahora en América Latina hay una lucha entre los que tienen ideales democráticos y aquellos que prefieren menos libertad a cambio de pan y techo gratis. Es un dilema permanente: ser más libres o escoger el pan para nuestros estómagos. Lo terrible es que esta es una opción difícil de rechazar cuando algunos segmentos sociales ven con sobrado recelo cómo la noble máquina de la democracia arrastra sus pies y enmudece. Los regímenes socialistas son magníficos para distribuir la riqueza entre aquellos que les idolatran y muy mezquinos en arrebatarla a aquellos a los que odian. Las dictaduras deben invertir en su imagen para justificarse ante los que les venden sus conciencias, sus votos y su libertad, a cambio de pan, techo, medicinas. Y ojalá solo lo hicieran por caridad o solidaridad. En política, toda venta que se hace implica una gran compra con grandes réditos a futuro. La solidaridad es incuestionablemente buena, pero la compra de conciencias es inaceptablemente vergonzosa.
Tampoco es extraño ver que el lenguaje de la política sea una copia al carbón de todo el andamiaje y simbolismo de la religión: hay paraísos, castigos, purgatorios, pecadores, judas, ángeles de la guarda, multiplicación de panes, etc. El chavismo es, para ironía del marxismo mismo, el único modelo que ha prodigado plata para todo el mundo. Y cuando el río suena, plata esconde.
:::Maduro supera a Capriles en más de 10 puntos. ¿Cuál es su apreciación?
Las encuestas son un reflejo del momento, son verdades del instante que se está gestando. Pero estas se pueden revertir, desvanecer o confirmarse. La certeza es enemiga de la política que está hecha de magia, especulaciones, imágenes, percepciones, intentos, rumores. Esa es la naturaleza más cruda del realismo político. Por otra parte, la cuestión ética acá es saber quién hace las encuestas, bajo qué criterios y cuán honestos y transparentes son todos aquellos que las contestan. Y es tan difícil hacer predicciones cuando los intereses son políticos, pues estos son asuntos humanos. Y todo lo humano es imperfecto, fallido, inexacto. Por tanto, es impredecible. Richard Nixon decía que “la política está llena de errores porque está hecha por los hombres, que son seres imperfectos”.
:::Capriles prometió acabar con las donaciones de petróleo a otros países que cifró de 7 a 8 mil millones de dólares anuales. ¿ Cuáles serían las consecuencias para Nicaragua?
Esa promesa ha calado mucho entre todos los patriotas venezolanos. La solidaridad tiene un límite y, aunque Venezuela sea muy rica, la caridad debe ser prioridad casera y la solidaridad debe expresarse en una política exterior más inteligente. No creo que Capriles pueda ganar —sin que le despojen de algo o lo boicoteen— pues él lucha contra todo un sistema inflexible y roído y a su favor solo tiene armas intangibles. En política, las armas más fuertes son las que pueden hacer grave daño masivo y destruir los cimientos morales de cualquier sociedad, por muy humilde que sea. Pero creo que este tema también lo van a asumir los del PSUV, pues les atañe y ya es un asunto que se ha salido de las manos. Hay que ponerle un freno a esas políticas dispendiosas e insensatas de creer que la pobreza se acaba con regalos, subsidios y baja productividad económica.
Las consecuencias para Nicaragua se podrían volver desastrosas porque en nuestra política exterior todo se piensa y se enfoca en el Alba y los pueblos que luchan contra el imperialismo norteamericano —como los únicos seres que pueblan el planeta Tierra, de 196 naciones y más de 6 billones de personas—. Ese es un horizonte muy pequeño, de patio y pulpería de la esquina.
:::¿Es esa visión sabia la de aliarnos con los pocos, hacernos enemigos de los grandes y decirles a los nicaragüenses más necesitados que solo las revoluciones salvan a los pueblos?
Creo que así vamos al vacío, pues el Alba es como un cuadro de desgastados personajes tomados de una obra de Velásquez o de Goya, en su etapa de dibujos grotescos. Es también una cantaleta gastada e insensata. Pues hemos puesto todos nuestros huevos en una sola canasta. Además, lo triste es saber que haya miles de nicaragüenses que crean ciegamente que solo Venezuela es el único país en el mundo que produce petróleo y que no existe nadie más que pueda vendérnoslo en condiciones favorables.
Profesor y consultor
Orlando López Selva es profesor de Relaciones Internacionales y Ciencias Políticas en Universidad Americana (UAM), desde hace 18 años, y consultor independiente en Comunicación Política, Liderazgo y Cabildeo.
Es graduado en Ciencias Políticas en la Universidad de Calgary, Canadá, y obtuvo una maestría en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales en Universidad de Pittsburgh, EE. UU.
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