Lucydalia Baca Castellón
Mientras los indicios de una nueva crisis económica acechan a las grandes economías mundiales, las latinoamericanas se encuentran en ventaja, gracias al resguardo que les otorga su especialización en la exportación de productos agrícolas. Esto porque las proyecciones indican que la demanda de los productos de la región crecerá en mayor medida que la oferta de alimentos y materias primas agrícolas.
Sin embargo, para seguir aprovechando este contexto, el sector agrícola latinoamericano está obligado a incrementar la productividad de manera amigable con el ambiente para superar las limitaciones de recursos naturales, las presiones ambientales, las consecuencias de cambio climático y la volatilidad de los precios internacionales de los productos agrícolas que exporta, según advierte el informe Perspectivas de la agricultura y del desarrollo rural de las Américas: 2013 una mirada hacia América Latina y el Caribe, publicado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).
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- Según el IV Censo Nacional Agropecuario (Cenagro 2011), la mayoría de los productores de Nicaragua son pequeños.
1,554 solamente son grandes productores que poseen más de 500 manzanas de tierra. El resto son medianos productores.
[/doap_box][doap_box title=»Gran oportunidad para crecer» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
Dichas proyecciones indican que la demanda mundial de carne aumentará a una de las tasas más altas. América Latina posee alrededor del 28 por ciento de tierras aptas para la ganadería, por tanto deberá desempeñar una función de primer orden para satisfacer esta demanda.
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Según el documento, lograr un crecimiento sostenible de la productividad agrícola, que permita en el futuro alcanzar niveles similares al de los países desarrollados, requerirá de un marco coherente e integral de políticas de Estado a largo plazo, que incluyan el uso racional y sostenible de los recursos naturales, un mejor aprovechamiento de la biodiversidad, la promoción de la tecnología, el mejoramiento del capital humano, una mayor inversión en investigación agrícola, facilitar el acceso al crédito, mejorar el acceso al agua y al riego, transparentar los mercados de insumos e invertir en infraestructura.
NICARAGUA EN EL REZAGO
Al comparar el crecimiento relativo de la productividad agrícola en la última década con respecto a la década previa, se distinguen cuatro grupos de países. En el primero están los que han mantenido crecimientos mayores al dos por ciento en los últimos veinte años.
En el segundo, los que han dado un salto cuantitativo, al pasar de crecer menos del dos por ciento e incluso a tasas negativas durante los noventa, a registrar crecimientos mayores al dos por ciento en la última década. En este grupo están Venezuela, Chile, México, El Salvador, Nicaragua, Honduras, Colombia y Ecuador.
Pese al salto dado en la última década, según el estudio, Nicaragua se ubica en el puesto 24 de los 34 países del continente en cuanto a productividad agrícola. Y a pesar de la brecha que existe entre los países estudiados y a las que enfrentan cada productor, las necesidades son similares.
El presidente de la Federación de Asociaciones Ganaderas de Nicaragua (Faganic), Solón Guerrero, detalla que el acceso al financiamiento, la asistencia técnica, el acceso y la diversificación de los mercados y el fortalecimiento de la infraestructura productiva, especialmente caminos de penetración, electrificación rural y comunicaciones, deberían ser los ejes que rijan las políticas de Estado para propiciar el incremento de la productividad en Nicaragua.
SE NECESITA EDUCACIÓN Y ASOCIATIVIDAD
Para los pequeños y medianos productores, que son la mayoría en el país, el presidente de la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (UNAG), Álvaro Fiallos, estima fundamental que el Estado desarrolle una política educativa, ya que en el campo la escolaridad no supera el segundo grado de primaria, lo que impide que los productores accedan a la tecnología.
También considera indispensable promover la asociatividad, ya que los “chiquitos” por sí solos no pueden hacer nada, en cambio si están unidos en cooperativas, por ejemplo, las cosas se les facilitan. Para este grupo más que asistencia técnica se requiere lo que se conoce como extensión agrícola, que garantiza una mayor presencia y asistencia de los técnicos al productor.
Según los representantes gremiales para facilitar el acceso al crédito con tasas y plazos adecuados a las necesidades de cada sector se deben aceptar además de garantías hipotecarias las complementarias que incluyen prendas agrícolas, maquinarias y otras cosas.
Para el acceso y diversificación de los mercados, los dirigentes valoran como oportuno fortalecer los esfuerzos que se vienen realizando recientemente para seguir ampliando la oferta de productos agroexportables en el mercado externo.
Mientras que en el mercado local la UNAG seguirá trabajando por eliminar a los intermediarios, para que los pequeños y medianos productores puedan obtener mejores precios vendiendo directamente al consumidor.
Los dirigentes lamentan que el empuje que se esperaba que el Banco de Fomento a la Producción (Produzcamos) le diera al proceso de mejoramiento de las condiciones de producción para incrementar la productividad, no haya dado los frutos esperados.
Mientras tanto siguen a la espera de una verdadera institución de fomento que les permita financiar más iniciativas, que individualmente los sectores planean promover para mejorar su productividad.
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