El papa Francisco recorrió una sección en la Plaza San Pedro, entre la multitud jubilosa, tras la misa de ayer. Besó y acarició a bebes y niños, como el niño discapacitado, en la imagen. Un admirador del papa y de San Lorenzo de Almagro, el equipo de futbol argentino del que es seguidor Francisco, insistió en que tomará la camiseta del equipo que agitaba. Fransico, contento, tomó la prenda por un momento en medio de la multitud que lo aclamaba.

Pide la paz mundial

El papa Francisco pidió ayer en el mensaje que pronunció en Domingo de Resurrección desde el balcón de su estudio que domina la Plaza de San Pedro, la paz para el mundo, “aún tan dividido —dijo— por la codicia de quienes buscan fáciles ganancias, herido por el egoísmo que amenaza la vida humana y la familia” y desgarrado por la violencia ligada al tráfico de drogas.

CIUDAD DEL VATICANO/AP/EFE

El papa Francisco pidió ayer en el mensaje que pronunció en Domingo de Resurrección desde el balcón de su estudio que domina la Plaza de San Pedro, la paz para el mundo, “aún tan dividido —dijo— por la codicia de quienes buscan fáciles ganancias, herido por el egoísmo que amenaza la vida humana y la familia” y desgarrado por la violencia ligada al tráfico de drogas.

El llamado más significativo fue a las dos Coreas, después de que el sábado Corea del Norte declaró el “estado de guerra” a Corea del Sur. “Paz en Asia, sobre todo en la península coreana, para que se superen las divergencias y madure un renovado espíritu de reconciliación”.

El papa Jorge Bergoglio, preguntó, sobre los dos años de guerra civil en Siria, “¿cuánto más sufrimiento debe haber antes de una solución política?”.

“Paz a todo el mundo, desgarrado asimismo por la explotación inicua de los recursos naturales. Que Jesús Resucitado traiga consuelo a quienes son víctimas de calamidades naturales y nos haga custodios responsables de la creación”, agregó.

Al igual que sus predecesores, pidió a israelíes y palestinos que “ante sus dificultades para encontrar el camino hacia un acuerdo” tengan el valor de reanudar las negociaciones de paz y poner fin al conflicto que “ha durado demasiado”.

Lamentó la violencia en África, donde condenó la toma de rehenes por parte de terroristas, la lucha en Malí y las guerras en la República Democrática del Congo y en la República Centroafricana.

LLAMA A TRANSFORMAR VIDAS

El obispo de Roma deseó que la expresión “felices Pascuas” pueda llegar a “cada casa y cada familia, especialmente donde el sufrimiento es mayor, en los hospitales, en las cárceles”. Invitó a los fieles a transformar sus vidas y a custodiar toda la creación y hacer florecer la justicia y la paz y les exhortó a pedir a Jesús que cambie el odio en amor, la venganza en perdón, la guerra en paz.

En su discurso, que pronunció despacio y con voz suave, Francisco definió la Semana Santa como el “éxodo, la travesía de los seres humanos desde la esclavitud, el pecado y el mal a la libertad del amor y la bondad”.

Francisco, el primer papa de extracción jesuita, lamentó que el mundo siga “dividido por la codicia que busca la ganancia fácil, herido por el egoísmo que amenaza la vida humana y la familia, el egoísmo persistente en el tráfico de personas, la forma más amplia de esclavitud en este siglo XXI”.

Antes, Francisco, con vestimenta color crema, ofició misa en la explanada frente a la basílica, en un altar protegido por un toldo blanco. El papa inclinó frecuentemente la cabeza en un tipo de reflexión silenciosa.

El papa no leyó una lista de saludos cortos en 65 idiomas que había preparado el Vaticano con motivo de la Pascua de Resurrección. El Vaticano no dio explicaciones y dijo que al menos por ahora el nuevo papa se siente cómodo con utilizar el italiano, idioma habitual en la Santa Sede.

El pontífice improvisó sus palabras de despedida ante la multitud. Repitió sus saludos de Semana Santa a aquellos “que han venido de todo el mundo a esta plaza, ubicada en el corazón del cristianismo” así como a todos aquellos “que se han enlazado con la tecnología moderna”, en referencia a la cobertura del acto por televisión y radio y a las redes de socialización.

En otro aspecto que rompió una tradición de Semana Santa, Francisco no se tomará un descanso tras estas fechas en el palacio veraniego vaticano de Castel Gandolfo, que está ocupado por Benedicto XVI, quien se dirigió a ese lugar en las últimas horas de su papado, que concluyó el 28 de febrero.

Papa Francisco al referirse a la guerra en Siria.

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