El extenso feriado de Semana Santa, que en el Estado se prolonga hasta diez días y en el sector privado se limita a los tres días propiamente santos (jueves, viernes y sábado), se estableció originalmente para facilitar la participación de los fieles en los oficios religiosos que se celebran en todos los templos cristianos: misas, procesiones, romerías, vigilias, etc.
En realidad, todavía mucha gente participa en las diversas celebraciones religiosas de Semana Santa. Sin embargo, muchas otras personas la aprovechan como un período especial de vacaciones, adicional al ordinario que por derecho laboral disfrutan quienes tienen empleos formales. Y sobre todo, en estos días una multitud de nicaragüenses va a los balnearios o los sitios rurales y de montaña que son apropiados para descansar y pasear.
Por supuesto que es solo una parte de la población la que puede ir a las playas y otros balnearios y sitios de entretenimiento, durante el largo feriado de Semana Santa. Muchos, aunque no asistan a los oficios religiosos, se quedan en casa para descansar o hacer labores del hogar. Sin embargo, debido al crecimiento de la población la concurrencia a los balnearios y otros centros vacacionales, durante los días de Semana Santa, se ha convertido en un fenómeno de masas.
Pero en todo caso, la decisión de cómo aprovechar la Semana Santa es asunto de cada persona y familia. El ser humano, advierten los antropólogos, psicólogos y sociólogos, es la única criatura que puede tomar decisiones conforme a su propia voluntad, buenas o malas, facultad que también les permite a muchos dejar que sean otros, los que mandan, quienes decidan por ellos. “El ser humano es un agente moral más allá de su voluntad”, dice el sicólogo argentino Sergio Sinay, lo cual significa que la persona obra siempre sobre la base de valores, aunque no necesariamente respetándolos ni ennobleciéndolos.
En lo que se refiere propiamente a la Semana Santa, cada quien es libre de participar en los actos religiosos, o irse de vacaciones a las playas si es que puede hacerlo, o quedarse en casa si esto es lo que le place. Sin embargo, precisamente porque es cada vez mayor la cantidad de gente que se moviliza a los balnearios y otros sitios recreativos aprovechando el feriado de Semana Santa, así como también por el incremento del parque vehicular del país y por el consumo inmoderado de bebidas alcohólicas, en estos días aumentan los riesgos de toda clase y la cantidad de accidentes de tránsito, muertes violentas, robos y asaltos, crece también de manera preocupante.
Si los veraneantes atendieran los consejos que prodigan las instituciones de servicio, como Policía, Cruz Roja y Bomberos; los profesionales, como médicos y maestros de escuela; los sacerdotes y los padres y madres de familia responsables, las desgracias que suelen enlutar al país en estos días, aunque no desaparecerían del todo al menos disminuirían, o no aumentarían. Sin embargo, atender los buenos consejos, o hacer lo contrario de lo que se recomienda para la propia seguridad y bienestar, es algo que también corresponde al libre albedrío de cada quien.
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