Wilfredo Montalván

Nicaragua y el Cristo crucificado

Durante Semana Santa, la gran mayoría de los nicaragüenses rememoramos en el Vía Crucis, la pasión, muerte y resurrección de Jesús de Nazaret, no solo porque es el fundamento de nuestra fe sino porque en alguna forma sentimos que a través de nuestra convulsa historia nuestro pueblo ha venido sufriendo muchas de las carencias y tribulaciones que padeció Jesús.

En el Evangelio según San Mateo, se nos narra mediante inspiración divina todas las vicisitudes por las que tuvo que pasar Jesús, hasta llegar al punto culminante de su Resurrección. Y si revisamos los anales de nuestra historia patria, veremos con profundo dolor cómo el símil que ahora pergeñamos está fundamentado; el uno en su origen celestial y el otro en su condición humana.

Porque Cristo, como el pueblo de Nicaragua, nació pobre. Ambos fueron perseguidos por causa de la justicia; los dos sufrieron traición; e igualmente tuvieron su calvario, saciando su sed redentora en el cáliz de la amargura. A Cristo lo escarnecieron los escribas y fariseos; y a los nicaragüenses, los políticos bastardos a través de pactos y componendas; a Cristo lo obligaron a cargar la cruz y a los nicaragüenses, desde tiempos inmemoriales lo vienen obligando a cargar la cruz de gobiernos corruptos que se enriquecen a costa de los más humildes.

A Cristo lo vendieron por 30 monedas; y a los nicaragüenses, por millones de dólares, unas veces a los yanquis y en las últimas décadas a la Unión Soviética, Cuba y Venezuela; Cristo fue befado por los sacerdotes incondicionales de Caifás y los nicaragüenses burlados por los magistrados del Consejo Supremo Electoral al servicio de su Sumo Sacerdote, Daniel Ortega; Cristo tuvo su Pilato, que se lavó las manos después de haber dictado su execrable sentencia y los nicaragüenses tienen a Arnoldo Alemán que pretendió hacer lo mismo después de perpetrar su nefanda acción para pavimentarle el camino a los enemigos de la democracia. Y por si todo esto fuera poco, Nicaragua, no los nicaragüenses, que no los considero culpables de estas maquinaciones sino víctimas, también como el Cristo tuvo sus tres caídas a lo largo de su historia nacional. En nuestro concepto, estas son:

Primera caída: La Guerra Nacional: (1855-1856). Los liberales por gestión de Máximo Jerez y Castellón, llevan al filibustero William Walker, a ensangrentar el territorio nacional. Miles de centroamericanos perecen en la lucha producto de la estolidez de sus dirigentes.

Segunda caída: La instauración de la dinastía somocista (1933-1979). Anastasio Somoza García y sus hijos, Tacho y Luis, mediante fraudes electorales sucesivos y con el apoyo a lo interno de la Guardia Nacional y a lo externo de los Estados Unidos, se mantienen en el poder, hasta que son expulsados por el ímpetu revolucionario del pueblo nicaragüense.

Tercera caída: La entronización de la dictadura sandinista (1979) y su prolongación (arriba y abajo) hasta hoy del déspota Daniel Ortega, quien haciendo uso de los mismos métodos del somocismo pretende perpetuarse en el poder. Este método se basa en “las tres P” que inauguró Somoza García en la década de los cuarenta del siglo pasado: Plata para los amigos, Palo para los indiferentes y Plomo para los enemigos.

El panorama de la Nicaragua de hoy no es muy distinto al que nos reveló Rubén Darío en su célebre poema: “Cristo va por las calles flaco y enclenque/ Barrabás tiene esclavos y charreteras/ y en la tierra del Chibcha, Cuzco y Palenque/ se han visto engalanadas a las panteras”. Mas, si bien Cristo tuvo su Resurrección, es de esperarse que Nicaragua más temprano que tarde tenga también la suya. Porque no es posible que a estas alturas, cuando en Asia, África y hasta en la misma Arabia se sacuden de férreas dictaduras, nuestra patria, que tiene en su haber un glorioso historial en defensa de la libertad y de la democracia vaya quedarse por mucho tiempo en ese estado letárgico en que aparenta encontrarse en la actualidad. Más bien pienso que el pueblo de Nicaragua, como el Lázaro bíblico, solo espera que haya hombres y mujeres dignos que le digan: ¡Levántate y anda! para que todos nos pongamos en movimiento hasta alcanzar su auténtica y definitiva liberación.  

El autor es Secretario General de la Asociación de Nicaragüenses en el Extranjero (ANE)

COMENTARIOS

  1. cesar m
    Hace 13 años

    en Venezuela an remplazado a Cristo por chavez, dice maduro que chavez fue el redentor de los pobres y es su apostol el problema es que no se sabe cual de ellos para mi segun este escrito que a Cristo lo vendieron por 30 monedas, maduro seria el apostol judas.

  2. logico
    Hace 13 años

    es imposible comparar el sufrimento de cristo con el de este pobre pueblo ignorante pero ni siquiera el pueblo judio que ha sufrido mas que el nica en el sentido de que su pais fue destruido y desaparecido por los romanos su raza casi exterminada por los nazis . los pueblos sufren pero no podemos compararlos con Dios .

  3. jose gomeznovoa
    Hace 13 años

    Anastacio Somoza Garcia, nos ense~o a aguantar las dictaduras y repudiar a las democracias aguantamos 40 anoas de somosismo yllevamos 34 anos aguantando al sandinismo, cual es peor, juzguemolos por la riqueza de sus integrantes, en el regimen de Somoza eran unos 4., hoy son todos los integrantes del gobierno los ricos, incluyendo al mas rico de todos, Roberto rivas Obando, y la familia del hombre, pues todos son ricos duenos de canales de television , radio, contructoras.etc etc etc etc y mas

  4. Carlos
    Hace 13 años

    Mientras USA no realize un bloqueo económico dificilmente Ortega sera derrotado. En los 80 ese fue el factor desicivo en que el pueblo con los votos destronara al sandinismo del poder. Ortega ha sabido mantener la relacion con USA lo cual le avisora un largo gobierno sandinista.

  5. promesante
    Hace 13 años

    Jesus-en sus caidas, cargando su cruz- demostro a la humanidad que, el hombre se puede levanter ante cualquier obstaculidad. La fatalidad esclaviza la dignidad de los hombres.

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