Carlos Alberto Montaner

Nada ha cambiado en la Cuba de Raúl Castro

El régimen de Raúl Castro quiere cambiar la percepción general sobre Cuba. Está empeñado en transmitir la imagen de que en la isla se están produciendo cambios fundamentales, pero no es verdad.

Los cubanos tienen más facilidades para hablar por teléfono, o para entrar en los hoteles, restaurantes y tiendas que antes estaban reservados para los turistas. Pueden abrir minúsculas empresas familiares de servicio, o se les permite explotar en régimen de usufructo pequeñas parcelas de tierra para producir alimentos, pero nada de esto es esencial.

Esas solo son minucias encaminadas a aliviar las nefastas consecuencias económicas de un sistema totalmente improductivo en lo material y cruelmente desagradable en el terreno emocional.

¿Cuál es la esencia de esa y de todas las tiranías totalitarias? Evidente: el hecho monstruoso de que una persona, un grupo de mandamases o un partido tomen todas las decisiones básicas, pisoteen la voluntad de los individuos, y construyan una falsa realidad a la medida de la imagen prefabricada por ellos de acuerdo con los dogmas de la secta o con el discurso del jefe.

Lo terrible es la ocultación de la realidad y la propagación de la mentira, viles tareas a las que esos regímenes dedican casi toda su energía. A partir de esa burda prestidigitación se produce el resto de las catástrofes: todos mienten para poder sobrevivir, para que no los aplasten.

Miente el jefe cuando promete un futuro que sabe que nunca llegará porque su reino está hecho de promesas, no de realidades. Miente el funcionario cuando falsea sus datos para adaptarlos a los planes que le impone la jefatura. Miente el trabajador que debe ejecutar esos proyectos inalcanzables o absurdos. Miente el que aplaude una realidad que no ignora que es falsa, tan falsa como las aldeas Potemkin, puras fachadas de pueblos inexistentes construidos en Rusia para complacer a la Zarina y engañar a los viajeros.

He aquí una prueba clarísima de que la dictadura de Raúl Castro es más o menos igual que la de su hermano Fidel.

En julio del 2012, Oswaldo Payá y Harold Cepero, murieron en un supuesto accidente de automóvil ocurrido en una remota carretera de la región oriental de Cuba. Payá, demócrata de la oposición, premio Sajarov del Parlamento Europeo, era una de las figuras más queridas e internacionalmente respetadas de la disidencia cubana. Cepero era uno de sus más brillantes lugartenientes. Conducía el auto Ángel Carromero, dirigente de la juventud del Partido Popular de Madrid. Junto a él se encontraba Aron Modig, joven sueco vinculado a la Democracia Cristiana de su país. Carromero y Modig habían ido a la isla a darle su solidaridad a los luchadores cubanos por la libertad.

En rigor, no había sido un accidente, sino un incidente. Un coche de la policía política que los venía siguiendo, los embistió por detrás, sacó de la carretera al pequeño vehículo en que viajaban Payá y sus amigos, los lanzó contra un árbol, y los dos cubanos resultaron heridos de muerte, o acaso fueron rematados en el hospital para que nunca contaran lo sucedido, algo que sospechan los familiares de Payá, pero que difícilmente se podrá probar.

A partir de ese punto se inició la vil tarea, propia del totalitarismo, de ocultar la realidad. A Modig y a Carromero les dijeron que si contaban la verdad les aplicarían el código penal cubano y serían condenados a muchos años de cárcel por auxiliar a contrarrevolucionarios. A Carromero, además, como era quien conducía el vehículo, lo drogaron durante días para “ablandarlo” hasta que admitiera que manejaba a exceso de velocidad por un camino mal asfaltado, imprudencia que culminó en el accidente que le costó la vida a Payá y a Cepero.

La tragicomedia duró hasta que Carromero llegó a España y habló con Rosa María Payá, la hija de Oswaldo, a quien no podía mentirle: no solo la policía política había generado el incidente (nada de accidente), sino que el régimen, absolutamente intacto en su desprecio por la realidad, había puesto toda su maquinaria al servicio del encubrimiento del delito. Toda: la policía, la justicia, la escandalosa propaganda interior y exterior. Afortunadamente Carromero se lo contó también al diario Washington Post.

La conclusión es obvia: nada fundamental ha cambiado en la Cuba de los hermanos Castro. Es el mismo perro, dotado de un collar ligeramente diferente, que solo sabe un truco y lo repite hasta el infinito: ocultar la realidad y ladrar y morder a quien intente desmentirlo.  

Periodista y escritor. Su último libro es la novela Otra vez adiós.

 

COMENTARIOS

  1. ENTRE LINEAS....
    Hace 14 años

    Si claro…y muy ciertamente tus articulos variados de los temas de
    actualidad de las criticas del momento, seguiran invariblemente la
    misma linea… que tampoco cambiara el sabor de la realidad!

  2. Juan Perez el Incredulo
    Hace 14 años

    Que clase de virulencia anti castrista se manda este piche.Como que China no necesito 30 anos para ser el #2 en el mundo. Como se podria cambiar un pais en 2 anos? El puente de la bahia en San Francisco se tomo 5 anos solo en planificarlo. Que no crea que al faltar los Castro los que queden les van a dar el poder a piches como este el cual me imagino es partidario tambien de la desgracia que le esta pasando al pueblo Sirio, que por cierto no le ha hecho ningun dano a el.

  3. miami boy
    Hace 14 años

    tu estas esperando que se quiten los castros para ponerte tu, en miami que ha cambiado??? un monton de politicos cubanos, todos son ladrones finos, desde el que fue alcalde «carlos alvarez» hasta los mas insignificantes se han hecho millonarios, poque los cubanos de miami no sueltan el hueso??? todos se han hecho millonarios con esa supuesta «lucha anticastrista» y ahi esta ileana ross siempre sale elegida como congresista, les encanta el poder, no??? nunca les gusta cederle el lugar a un nica.

  4. Amigo de Cubanos
    Hace 14 años

    Educando a Juan Perez, para que tengas ideas de lo que significa desarrollo, cuando derroca Fidel a Batista, Cuba tenia un mejor nivel de vida en todos los ámbitos que Corea del Sur, Taiwan, Singapur, Costa Rica y Uruguay. Hoy 54 años después, Cuba es un país de miserias que sobrevive gracias a que la mantiene Venezuela y los países antes mencionados, le ganan por mucho, lee las estadísticas.

  5. Ernesto
    Hace 14 años

    que fanático,inculto y vulgar es este senor Pérez como todo sandinista vulgares que son señor si va a opinar hágalo de una manera educada y no vulgar úbíquese acaso le dolió el comentario del Sr.Montaner?

  6. FERNANDO GONZALEZ
    Hace 14 años

    Que quede claro, no son 2 años de Raul, son 50 AÑOS de Castrismo.No es virulencia, es realidad de lo que pasa en CUba. Muy bonito el sistema educacional y el de salud, pero no se ve en el progreso y desarrollo economico de los cubanos. La frase clasica del cubano en Cuba es » Hacen como que nos pagan, y nosotros hacemos como que trabajamos». Por lo menos el dictador de Singapur (de derecha?) tiene a todos en buena situacion economica.

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