Juan Carlos Gomi/EFE
La detención e ingreso en prisión de tres de las componentes del colectivo punk Pussy Riot es el último capítulo de este desencuentro, pero no es el único, ya que la historia muestra una larga lista de músicos entre rejas.
Un año después de cantar en la catedral de Cristo Salvador de Moscú la canción Virgen María, líbranos de Putin, María Aliójina y Nadia Tolokónnikova permanecen en prisión y son consideradas presas de conciencia por Amnistía Internacional (AI). La tercera integrante, Yekaterina Samutsevich, está en libertad desde octubre.
La condena provocó un tsunami de solidaridad. Desde Madonna —se pintó el nombre del grupo en la espalda en su actuación en Moscú— hasta la canciller alemana Angela Merkel o desde los californianos Red Hot Chilli Peppers a la candidatura de la banda al premio Sajarov del Parlamento Europeo (ganaron dos opositores al régimen de Irán), todo el mundo se puso un pasamontañas de colores y se sumó a la ola de apoyo.
Un año después, según Ignacio Ortega, de la oficina de la Agencia EFE en Moscú, la opinión pública rusa “no sigue mucho el caso y parece que el globo se ha deshinchado”.
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