Javier Poveda
Compra dos botellas de vino, una para tomártela y otra que te servirá como ingrediente culinario. No te arrepentirás. Los vinos intensifican el sabor de los platos además de ayudar a los alimentos a soltar sabores que, sin su ayuda, no soltarían.
Es importante elegir un vino de calidad, sugiere la revista electrónica especializada en cocina Mis Recetas . Pero ojo: Esto no quiere decir que tiene que ser un vino caro, pero sí uno que tomarías —y disfrutarías— en una copa. Los vinos que se venden “para cocinar” a menudo llevan sal como conservante, algo que hay que tener en cuenta en el momento de sazonar tu receta.
Vino tinto: Es ideal para carne roja, el vino tinto suele ser la mejor opción. Para salsas de tomate, para pasta o pizza, una buena opción es un vino más ligero y afrutado.
Vino blanco: Utilizar vino blanco para cocinar salsas cremosas para pescado y para cocinar platos de ave, conejo y cerdo.
Otra idea: Si mezclas un poco de vino blanco seco en una sartén con mantequilla fundida, perejil, un poco de piel rallada de limón, tendrás una salsa rápida y deliciosa para acompañar a un filete de pollo o pescado a la plancha. ¿Te convencimos?
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