Producción del café debe cambiar

En los últimos años los efectos del cambio climático han forzado a los agricultores a sustituir las prácticas tradicionales por otras más amigables con el medioambiente. La actual crisis que enfrenta la caficultura en Centroamérica, por causa de la roya y otras enfermedades, podría ser la campanada de alerta para que el sector cambie la forma de producir el “grano de oro”.

Ampliar imagen.

Lucydalia Baca Castellón

En los últimos años los efectos del cambio climático han forzado a los agricultores a sustituir las prácticas tradicionales por otras más amigables con el medioambiente. La actual crisis que enfrenta la caficultura en Centroamérica, por causa de la roya y otras enfermedades, podría ser la campanada de alerta para que el sector cambie la forma de producir el “grano de oro”.

De no hacerlo, los productores corren el riesgo de perder un producto que figura entre los principales soportes de las economías del istmo; donde el aporte centroamericano destaca por la calidad de del producto, no así por la cantidad, que es tan reducida que un incremento en las cosechas de los principales productores mundiales sustituiría el aporte de la región.

La distorsión que ha provocado en el clima el incremento de la temperatura global ha hecho que las actuales ofertas ambientales sean desfavorables para el cultivo del café. Antes se decía que las tierras ubicadas entre 800 y 1,200 metros sobre el nivel del mar eran las adecuadas para producirlo.

[doap_box title=»Desconocimiento profundizó la crisis» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
Para Edin Orozco Miranda, profesor de fitopatología de la facultad de Agronomía de la Universidad de San Carlos de Guatemala, el desconocimiento que actualmente existe sobre la roya contribuyó a agravar la crisis que enfrenta el sector. La enfermedad los encontró menos preparados que hace treinta años, cuando llegó por primera vez a la región. Las variaciones en las condiciones del clima fortalecieron la crisis.

[/doap_box][doap_box title=»¿Cómo planificar?» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]

El guatemalteco Estuardo Barrios Méndez, gerente técnico de cultivo de la empresa Ticsa, considera que los planes a implementar por los productores deben incluir cinco áreas básicas.

Estas son: planificar, organizar, integrar, dirigir y controlar. Barrios Méndez añade que estos planes deben incluir planes sistematizados de poda, que garanticen la misma cantidad de área de poda todos los años; y el cinco por ciento de renovación de las áreas de cultivo para que cada veinte años los plantíos sean nuevos.

La aplicación de estas prácticas debe garantizar la tecnificación de las fincas y el incremento de la productividad del cultivo en al menos dos quintales. Esto garantizaría al productor costear el control de roya, que en promedio cuesta en la región el equivalente al valor de entre uno y dos quintales de café.

[/doap_box]

Ahora, en esas tierras se presentan serios problemas de escasez de agua por veranos muy prolongados, por tanto ya no es factible producir café en esas zonas. Hay que buscar más altura, pero eso también acorta los ciclos de las enfermedades y las vuelve más agresivas”, sostiene Marco Antonio Guido López, gerente técnico de Formunica.

Según Guido López, por cada 0.6 grados de variación (hacia arriba o abajo), que registra la temperatura, se ganan o pierden cien metros de altura en las tierras aptas para el cultivo del café. “Es decir, que si sube 0.6 grados la temperatura ya no podré cultivar a 800 metros sobre el nivel del mar y tendré que subir a 900 y así sucesivamente”, explica Guido López.

TIERRAS ALTAS YA NO SON LA SOLUCIÓN

Estas variaciones empujaron a los productores guatemaltecos a migrar con el cultivo a las fincas ubicadas arriba de los 4,000 pies de altura. Sobre todo porque la roya no llegaba hasta esas fincas. “Sin embargo ahora el mayor problema es que encontramos roya hasta los 6,200 pies y ya no tenemos tierras más altas”, advierte Estuardo Barrios Méndez, gerente técnico de cultivo de la empresa Ticsa de Guatemala.

Eso refleja que las áreas aptas para la producción del café se van a reducir al mínimo. Pero este no es un problema exclusivo de Nicaragua, sino de todos los productores: desde México hasta Panamá, incluyendo República Dominicana.

Esto solo estaría dejando una salida a los productores: abandonar el cultivo para sustituirlo por otro. Algo que según Barrios Méndez no es tan fácil, ya que llevó décadas consolidarlo y además habría que definir por cuál. Entonces, la única opción es encontrar una nueva forma de cultivar el café.

“Hay que ser más profesionales y más puntuales. No se puede seguir actuando como bomberos, que corren a apagar el fuego cuando ya no hay mucho que hacer. La estrategia debe ser de prevención. Hay que aprender a hacer café y hacerlo bien y aprovechar esta crisis para salir fortalecidos”, asegura el guatemalteco Estuardo Barrios Méndez.

Durante el IV Congreso Cafetalero Formunica 2013, realizado a inicios del mes, especialistas locales y del resto del istmo explicaron a productores de todo el país que del cambio de prácticas en la producción del grano depende la permanencia de la región en el mercado del café mundial.

En dicha actividad se llegó a la conclusión de que la región está obligada a superar esta crisis, ya que de no lograrlo sería la única afectada.

MERCADO MUNDIAL NO SE AFECTARÍA

Según Edin Orozco Miranda, profesor de fitopatología de la facultad de Agronomía de la Universidad de San Carlos de Guatemala, el aporte de café de Centroamérica al mercado mundial destaca por la calidad. Sin embargo, en cantidad es tan reducida (unos 15 millones de sacos), que el principal productor del mundo, que es Brasil, produce unos cuarenta millones de sacos. Un incremento de su producción resolvería la salida de Centroamérica en el mercado global.

Sin embargo, las economías del istmo seguramente no resistirían esta salida, ya que la actividad es una de las que más empleo genera, especialmente en el campo y aporta divisas a las economías locales.

Es por ello que los especialistas consideran que a nivel regional deben definirse las nuevas pautas para cultivar el café. Orozco Miranda estima que es el Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (Oirsa) el que debe asumir el liderazgo, en el establecimiento de este nuevo patrón de cultivo.

Los especialistas coinciden en que lo primordial es definir una estrategia de prevención que debe incluir: la genética de la planta, para asegurar variedades más resistentes. Podas periódicas de ciertas partes de los árboles, ya que con el tejido nuevo son más resistentes. La nutrición de la planta y una administración adecuada de la finca, basada en planes sistemáticos de corto, mediano y largo plazo, en base a los que se debe actuar.

Puede interesarte

COMENTARIOS

  1. jinoteganacafetalero
    Hace 14 años

    Charlas magistrales de charlatanes del cultivo del café fue lo que se vendió en congreso de café realizado en Montelimar, cuya verdadero objetivo es la venta de químicos sin control de calidad e inefectivos para el control de roya fue lo que nos vendieron a los cafetaleros el ciclo pasada las casas comerciales.
    Desde que desapareció la investigación científica en café vamos de Guatemala a guate Peor y los tapudos de los agro servicios nos han llevado a la quiebra con sus recetas mágicas

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí