Julio Portocarrero Arancibia
Marzo. El calor es insoportable. Y lo es más en Managua, ciudad congestionada, terremoteada, sin centro y considerada el corazón de Nicaragua. Aquí convergen habitantes de distintas regiones del país.
Aquí también anualmente en esta temporada arriban chavalos que llegan a estudiar a la “U”, como Orling Lira Tapia, de 21 años, quien desde hace dos semanas armó su mochila y se trasladó a la Universidad Nacional Agraria (UNA).
Es originario de El Rama y llegó a estudiar Ingeniería en sistemas de protección agrícola y forestal. Pero eso no es todo. No es ese el comienzo de esta historia.
Desde hace dos semanas atrás Orling también ha emprendido un nuevo desafío, una primera aventura en su etapa universitaria.
Ahora tiene una nueva familia. Y es que él junto con otros tres jóvenes comparten cuarto en los internados de la UNA. ¡Interesante! ¿No?
Puede que a vos no te parezca así, pero en realidad vivir con “roommates” es una práctica vivencial que los “pelones” que llegan a Managua para iniciar su preparación profesional ponen en práctica en nuestros días.
“Es normal que a veces te molesten ciertas cosas de tus roommates, pero en nuestro caso lo importante es que siempre nos comunicamos”, comenta Adonis Martínez estudiante también de la UNA y compañero de cuarto de Orling.
Él llegó a Managua hace dos semanas procedente de Wiwilí y desde entonces ha entablado una buena amistad con quienes ahora ha denominado sus “roommates”.
“Hemos establecido nuestras propias reglas en relación al orden, la limpieza y el horario de dormir”, expresa Orling quien a semejanza de sus demás compañeros posee beca interna en la UNA. ¡Ojo! eso por sus buenas calificaciones en el “cole”.
A diferencia de estos chavalos que tienen beca interna la mayoría de “pelones” deciden vivir en “tribu”, alquilan habitaciones en las cercanías de las “U” y se ponen en mutuo acuerdo con la alimentación.
Ese fue el caso de Gloria Pozo Quiñónez quien tres años atrás llegó para estudiar a la Universidad Centroamericana (UCA), la carrera de sus sueños: Ingeniería Industrial.
Al principio alquiló en el sector de Villa Tiscapa, sin embargo más tarde fue becada por el proyecto Residencia Casa Nueva que ejecuta la Asociación Jovesolides.
Fue un cambio completo para su estilo de vida, pues desde entonces comparte cuarto con tres jóvenes que estudian en la UCA y la Upoli (Universidad Politécnica de Nicaragua)
Sus roommates se han convertido ahora en su familia, en las chavalas con las que se sienta al comedor en cada merienda y a quienes da sus “buenas noches” antes de reposar.
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