Los jesuitas latinoamericanos establecieron una impronta de justicia y caridad

La comunidad jesuita latinoamericana, que ahora tiene al argentino Jorge Bergoglio en el trono de Pedro, a lo largo de su historia abogó por la justicia y la caridad en un continente marcado por la crítica y persecución de los defensores de la progresista Teología de la Liberación.

La comunidad jesuita latinoamericana, que ahora tiene al argentino Jorge Bergoglio en el trono de Pedro, a lo largo de su historia abogó por la justicia y la caridad en un continente marcado por la crítica y persecución de los defensores de la progresista Teología de la Liberación.

«Los jesuitas y la iglesia latinoamericana ha traído a la iglesia universal la conciencia de la importancia de la justicia, la conciencia de la importancia de la caridad con el compromiso histórico con los pobres para cambiar un modo injusto y desigual», declaró a AFP el provincial de la Compañía de Jesús para Centroamérica, Jesús Sariego Rodríguez.

Los jesuitas han tenido también un papel central en el continente en la formación intelectual de las élites dirigentes, a las que aportaron su impronta de progresismo y de rechazo los poderes dictatoriales y a los grupos conservadores.

En la actualidad mantienen la denominada Asociación de Universidades Jesuitas de América Latina (AUSJAL), con casas de estudio en diferentes países como Argentina, Brasil, Colombia, Uruguay, México, Guatemala, El Salvador y Nicaragua.

Desde su llegada en 1549 a las costas de Brasil y sus 'misiones' posteriores a Uruguay, Paraguay, Argentina, México y Centroamérica, la congregación siempre ratificó su compromiso con los oprimidos, papel que ya en aquellos años sufrieron los indígenas.

Por cuestionar a la autoridad, entre 1767 y 1771 sufrieron el destierro, pero los jesuitas fueron persistentes y retornaron en múltiples ocasiones a tierras americanas.

Con la Teología de la Liberación que surgió en América Latina después del concilio Vaticano II (1962-1965) se impulsó la «opción preferencial por los pobres», que acompañó los procesos sociales que buscaban la liberación de las clases oprimidas.

En esa lucha por los pobres, solo en El Salvador entre 1977 y 1989 fueron asesinados más de una docena de sacerdotes de la compañía de Jesús.

Entre los mártires por defender la opción preferencial por los pobres y oprimidos figura el arzobispo de San Salvador, Oscar Arnulfo Romero, ejecutado por escuadrones de la muerte de ultraderecha en marzo de 1980. Ese acontecimiento fue el detonante de una sangrienta guerra civil de doce años.

Los jesuitas siguieron teniendo problemas con la autoridad y con el Vaticano.

Mucho después del fin de la guerra civil salvadoreña, el jesuita español Jon Sobrino, uno de los teólogos más cercanos al arzobispo Romero, fue sancionado en marzo de 2007 en una resolución aprobada por Benedicto XVI, que le prohíbe enseñar en instituciones católicas.

En Nicaragua, el poeta y sacerdote Ernesto Cardenal, educado por los jesuitas y destacada figura de la Teología de la Liberación, fue censurado frente a las cámaras de televisión en marzo de 1982 por el papa Juan Pablo II.

Cardenal, quien era ministro de Cultura de la Revolución Sandinista, había desobedecido una orden del Vaticano que les pedía a varios sacerdotes separarse de la militancia política.

Miembros de otras órdenes, también desafiaron las posiciones del Vaticano y alentaron la Teología de la Liberación del dominico peruano Gustavo Gutiérrez y el teólogo diocesano brasileño Leonardo Boff, quien colgó los hábitos en 1992.

«Muchos hermanos nuestros entregaron su vida y su sangre por construir un continente nuevo», recuerda el jesuita Sariego Rodríguez

En el caso del emblemático arzobispo Romero, el provincial jesuita confió en que el proceso de beatificación que sigue la Sagrada Congregación para los Santos en Roma tenga «un avance» con la llegada del papa Francisco.

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COMENTARIOS

  1. jose ramon garcia r
    Hace 14 años

    hay que recordar al sacerdote jesuita, que fue fusilado cuando los comunistas imperaban en mexico.es el martir padre.PRO. quien lucho por la iglisia y su pueblo.

  2. maria ramirez
    Hace 14 años

    los jesuitas son lo equivalente a la CIA norteamericana, el brazo sucio de esta secta !!!!m

  3. jorge luis
    Hace 14 años

    A mi me parece que establecieron una complicidad con los vejamenes , atropello y violaciones a los derechos humanos en Nicaragua durante la dictadura sandinista de los 80, o la «noche oscura» como la calificao Juan Pablo II, Gorostiaga SJ era el asesor economico de Ortrega en el plan Bertha que esquilmo de sus ahorros a miles de Nicaraguenses, Sanjinez SJ era Militar EPS, Fernando Cardenal, era el diseñador de lavado de cerebrois y adoctrinamiento en que se convirtio la alfabetizacion.. y asi

  4. jose ramon garcia r
    Hace 14 años

    tambien habra que recordar al padre, pro jesuita que fue fusilado en mexico cuando imperaban los comunistas, el martir de mexico no hay que olvidalo

  5. carlos
    Hace 14 años

    Pobre maria seguro sos una orteguista acomplejada y protestante

  6. Fr Hugues de Payens
    Hace 14 años

    La pobre Maria es una envidiosa acomplejada para hablar asi.

    Los Jesuitas son la ELITE de la Iglesia Catolica por su educacion profunda y especializacion en el tema educativo. Fueron fundados como una organizacion militar por san Ignacio de Loyola pero no eran guerreros como la extinta orden de los Caballeros del Templo.

    En el Col Centroamerica se educo la elite del mismo sandinismo.
    Aclaracion: Que el padre cardenal se educo con ellos NO ES LO MISMO que sea el jesuita. Favor no confundan!!!

  7. Loyola
    Hace 14 años

    Una educacion Jesuita es super solida. En latinoamerica han sido + al lado de la izquierda.
    Exalumnos de col jesuitas: Fidel Castro, Carlos Fernando Ch, Edgard Lang, Joaquin Cuadra, Cookie Carrion, Edwin Castro, los hnos Grisby,
    etc etc.
    Curas revolucionarios jesuitas: Arrien, Sanjines y Gorostiaga. Otros curas combatieron y murieron como Gaspar Garcia Laviana (no SJ), y los SJ martires del Salvador (UCA).
    Mons Romero NO ERA Jesuita. Poder del Sup.Gral era tal que le dicen el «Papa Negro».

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