Marta Leonor González
La periodista Alina Guerrero usa la historia como aliada para viajar y contar historias. Un libro didáctico, ameno, entretenido que va hurgando las vidas de varias heroínas.
Mujer no costilla , en la que aparecen Gabriela Mistral, Conchita Palacios, Josefa Toledo de Aguerri, Frida Kahlo, Eva Perón, La Malinche, Sor Juana Inés de la Cruz, Manuela Sáenz, Policarpa Salavarrieta “La Pola”, Las hermanas Mirabal, entre otras.
Para Guerrero, directora de la revista Alice , estos diálogos ficticios están apoyados en fuentes documentales. Buscan ir al pasado y retomar lo que estas mujeres hicieron, cómo se enfrentaron a una sociedad patriarcal, qué sueños perseguían, cuánto les costó llegar al éxito, a quiénes tuvieron que enfrentar para lograr sus metas.
La periodista dice que es vital conocer cómo vivían estas mujeres y lo que tuvieron que pasar para abrirles el camino a las actuales.
“Enfrentaron situaciones difíciles, les costó bastante, se enfrentaron a su familia para poder ser ellas mismas. La obligación nuestra, en estos tiempos, es seguir luchando, abriendo camino, para que otras se beneficien”, sostiene.
También hace énfasis en que cuando se propuso hacer estas entrevistas, leyó sobre ellas, para determinar las características de su personalidad.
“Lo que me encontré en todas las lecturas que hice de ellas, es la valentía que tenían, una determinación envidiable, y sobre todo lo que me impactó fueron las circunstancias en que se dieron estas historias”.
Gabriela y Conchita
Conchita Palacios tiene que viajar a México a estudiar medicina, decisión que es tomada porque en Nicaragua no se le permite estudiar la carrera. Una joven sola con cincuenta dólares en los bolsillos, decide tomar un barco hacia Veracruz, México, así se abre camino. Una vez en la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de México conoce a Gabriela Mistral, pues será ella quien dará el discurso de bienvenida a la Premio Nobel de Literatura 1945 por ser la mejor alumna. Gabriela se sorprende ante la personalidad de la estudiante y Conchita llega a terminar sus estudios gracias a que la poeta aboga para que a la nicaragüense le faciliten una beca.
“La historia de Conchita Palacios, como muchas de las que están en el libro, es de valentía. Cuando Gabriela se da cuenta que Conchita no tenía ni ropa, ni zapatos para el acto donde la reciben, y ve las enormes dificultades que tenía que pasar, la apoya y gestiona que le faciliten una beca completa. Para la poeta Nicaragua tenía un enorme significado, por Rubén Darío y por Sandino, ambos con los que sostenía correspondencia. Y les tenía admiración. Estas mujeres se encuentran y la una le da la mano a la otra”, dice Alina.
“Cada mujer con su historia es un ejemplo de lucha, que muchas de nosotras tenemos que retomar como algo positivo en nuestras vidas, Conchita Palacios es una”.
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