Marc-Thomas Bock

Masaya en el corazón de Alemania

Susted sale de la capital alemana, Berlín, por la carretera radial B1 hacia el Este, debe pasar por uno de los murales más impresionantes del mundo.

En el muro lateral de un edificio de viviendas de cinco pisos con un área de 225 metros cuadrados, en 1985 el artista Manuel García Moya, de Masaya, diseñó una imagen artística de Nicaragua que se destaca no solamente por su inmensidad sino también por su extraordinaria belleza.

Junto con dos artistas alemanes García Moya estuvo parado durante semanas encima de un enorme andamio replicando su bosquejo con el título Monimbó 1978, metro cuadrado por metro cuadrado sobre el fresco revoque de la casa recién renovada en la Calle Escandinavia.

En el centro de la imagen se levanta un volcán en cuya cima no se encuentra una nube sino, como un lugar inalcanzable, se encuentra la prisión del Coyotepe. Al pie de la montaña el artista presenta escenas de la vida cotidiana de la gente poblana: entre platanales y chozas blancas con techos de rojo intenso corren niños, vagan perros callejeros y mujeres llevan bultos en sus cabezas. Nada indica que en la imagen no solo se trata de insignias folklóricas de la vida rural de Nicaragua. Sin embargo, si nos fijamos más, encontramos un avión blanco que, del lado derecho, se está acercando al pueblo y sus habitantes. Sin duda, se trata de un bombardero de la fuerza aérea que está atacando. Sobre todo en esto reina un cielo profundamente celeste, como son los cielos de Nicaragua.

Lo que García Moya quería representar con esta pintura de estilo naif, se encuentra detrás de la escena supuestamente tranquila e idílica como las escenas que los europeos tantas veces relacionan con su concepto de exotismo tropical. Desde 1985, millones de ocupantes de vehículos han interiorizado este mural. Como la casa no. 26 de la Calle Escandinavia se encuentra directamente a la par de las vías del ferrocarril de la estación Lichtenberg, se añaden otros cientos de miles de paseantes de tren, quienes tienen el tiempo para admirar el panorama artístico mientras los trenes están arrancando.

Es difícil imaginarse un mejor lugar para un mural como este. Lo que la mayoría de los berlineses no saben es que, en el caso de la imagen, se trata de una representación del barrio Monimbó, que pertenece a Masaya.

No fue por accidente que García Moya escogió este motivo: solamente un mes después del cobarde asesinato del editor de LA PRENSA, dirigente de UDEL y cabeza intelectual en la lucha contra el dictador Somoza, doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, el 20 de febrero de 1978, los habitantes de Monimbó, en su mayoría de origen indígena, se levantaron contra el despotismo de Somoza. El tirano mandó a fusilar a los habitantes con mercenarios contratados en el extranjero. Entre las víctimas hubo especialmente muchas mujeres y jóvenes.

El pasado 20 de febrero de 2013 el levantamiento cumplió su XXXV aniversario y los nicaragüenses pueden mirar con orgullo la obra de García Moya, la que se ha convertido en uno de los monumentos característicos. Por tanto, desde hace décadas, Masaya se encuentra anclada en el corazón de Alemania, a pesar de que no todos los viajeros que pasan por el monumento, que también durante la noche se encuentra iluminado, saben que se trata de una escena de los inicios de la guerra civil nicaragüense. Es el mérito permanente de este artista el no habernos puesto en primer plano el horror de la tiranía, sino habernos llevado la sencillez de las personas, los campesinos, los vendedores de la calle y los artesanos con su dignidad, por medio de una presentación auténtica del pueblo nicaragüense.

Y nosotros alemanes, los habitantes de Berlín, estamos especialmente orgullosos de encontrarnos diariamente con Nicaragua y su gente en el mural de García Moya (observación del autor: el mural lo pueden admirar en Internet bajo el enlace www.nuevanicaragua.de) El autor es director del Colegio Alemán Nicaragüense.


×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí