Antífona

Soy animal color soledoso profundísimolascivo espasmoso eflúvico con el dolor comulgantedel amor caballero de su Temple y su contrincantemorral de letras que reposa donde nunca lo deshago de mi lomopasa la vida...

Soy animal color soledoso profundísimo

lascivo espasmoso eflúvico con el dolor comulgante

del amor caballero de su Temple y su contrincante

morral de letras que reposa donde nunca lo deshago de mi

lomo

pasa la vida y pesan las arterias ensangrentadas

de cortados espejos de la jamás misteriosidad languidecente

La sangre evidencia dolores aún en la blanquecina pureza

más resplandeciente y envolvente

como los tules de la desvirgada de rojo tizne en su casteza

las sílabas conexas las estrofas recitadas son de garganta en

garganta bramido o trisar

multiplicación sempiterna de conciertos y corales de monólogos

y de epitafios al poeta y al bardo

pues la poesía atemporal perdurará poesía en el leer en el

recitar en el cantar

Soy el sesgo autoritario del hortelano con manos en pleno

concierto decidiendo

quien vive o muere tijera en mano

de los tallos más recios aún la flor un tanto antípoda al ramo

sucumbe al filo feneciendo

las palabras son brotes y estacas del lenguaje enraizadas y

trabajadas

por las manos el espíritu el alma la sombra el intelecto o por la

ardorosidad la huella pirografiadas

Son rugidos del alma que hacen eco en cúpulas catedralicias

heréticos profanos llorones genuflexos nudillos entumecidos

galopando pechos

suspiros estallido de luz diurna pimavericia

bermellones crismas florecidos en brasas fulgurantes

o el timbal repentino que percute en el silencio climáxico del

amante

Trozos de Averno y de angelicales plumajes jirones

en una vasija ritual mitad agua y mitad aceite

la palabra fundamental moja y crisma en cualquier punto del

amplísimo planeta

donde se musita

moja la almadía desnaufragada cuando se recita

cascabeles mudos ya vencidas

guitarras rasgadas silenciadas

ondas sonoras con cintas siempre faenando

amapolas abiertas los inodoros sudores del silencio aromatizando

El nunca infausto oído duplicándose

el ojo que lee bienaventurado

y la yema y el braille el último pasillo de los sordomudos

bendito lenguaje de signos en pirueteras manos

el furor ceniciento de los mares de letras cuyas aguas amainan

tragándose el propio humo y se alimentan de la piel de fuego de

los hades

ni pervive ante la rima el desierto de los valles

ni en la angustia del aposento se enrojecen las velas de los

barcos

anémicos de derroteros

mas se barren de las alfombras los escombros de las remembranzas

elegíacas

los carnavales fantasmeros

Soy ubicua poesía

una cadena de fuentes verdes

una especie de chorros de hierro líquido y vegetal

cáscara de lava

candencia de letra cruz de arcilla incrucificable

resurrección de glifos en piedra

la ebúrnea madeja que puede bordar el sepelio del sol

o los pañales del alba

soy la amante de los monstruos de los miedos y la victoria de

los ángeles

el sonambulismo que hace bailar las sombras del cuarto

una magia evidente e inexplicable

la jamás prueba del roto espejo

que refleja el sonido abecedárico

el acto curativo y creativo de poetizar

que sana la desgarradura de la locura del ser

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