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Lunas de insomnio

Escribir poesía es un oficio muy duro, que va desde la autointrospección, pasa por la adecuación que el fenómeno emocional —sea el que sea— afecta tu propia condición, la necesidad de comunicar la experiencia, escoger las palabras, mimarlas primero y después educarlas en un severo patriarcado, expresarlas, esperar respuestas —no siempre agradables— y finalmente soltarlas como hijos que se van y no regresan más. Los poemas siempre se refugian en otros brazos.

Carlos Perezalonso

Escribir poesía es un oficio muy duro, que va desde la autointrospección, pasa por la adecuación que el fenómeno emocional —sea el que sea— afecta tu propia condición, la necesidad de comunicar la experiencia, escoger las palabras, mimarlas primero y después educarlas en un severo patriarcado, expresarlas, esperar respuestas —no siempre agradables— y finalmente soltarlas como hijos que se van y no regresan más. Los poemas siempre se refugian en otros brazos.

Hace miles de años que se escribe poesía. ¿Por qué y para qué? Son preguntas sin respuesta o con miles de respuestas, muchas veces escondidas en los poemas. Pero, ¿quién fue el primero? Creo que no hubo primero, sino primera. Una mujer. Trato de imaginar a la entrada de la gruta a la cromañona llevando de la mano al tosco cromañón a ver la lluvia de estrellas el día de Santa Lucía, que no existe aún. Él, anonadado, hediondo a bisonte y sangre; y ella, enternecida, mirando la cara gorilesca de su amado, le dice: Grr, gurr, gerr , que no sabemos qué quiere decir pero que a lo mejor fue el primer poema de la historia. Y ya en el mito, en el Paraíso regalado y después perdido, Adán, que es un apocado, es hombre de pocas palabras, llanas y medrosas. Estar desnudo lo aterra. En cambio Eva y la culebra se han colado y crean el primer Hai-ku, el primer epigrama de la historia. Al interrogante de Dios, Eva responde: “la serpiente me sedujo/ y comí”.

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El actor y director de teatro Isidro Rodríguez Silva expresa de la poesía de Yelba Clarissa: Retoma la Luna, desde la más profunda luminosidad, donde su poesía es poder femenino. La Luna es mujer, porque tiene relación con lo menstrual y los estados de ánimo. Y es que la Luna, igual que su poesía, lo es todo: madre protectora, melancolía descarnada, el conocimiento interior, lo irracional, pero subjetivo del yo lírico”.

“Igual que la poesía, la Luna como símbolo poético, en el sustrato de la poesía de Yelba Clarissa Berríos Molieri, está llena del misterio, en un complejo símbolo verbal, del lado oscuro y conocimiento interior del ser humano, el ojo de la noche que lo ve todo y lo siente todo, donde la verdad prohibida se ilumina: “Que nuestros labios vaciados de miedo/ se anuden y devoren ensalivados de sueños/ llovámonos desnudos/ empápame de tu lluvia de mi mojada/ que de ti me humedezco/ a la primera sonrisa de tu mirada”.

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LAS TREINTA

Los hombres, quienes son jugadores natos, juegan a la guerra, a la solemnidad. Cosas así, una vez instrumentalizada la poesía, también, como buenos jugadores, apostaron la poesía contra la historia, contra o a favor de la política, con la economía, etc. Y las mujeres, en el umbral de la vida, “como vírgenes prudentes” según Vidaluz Meneses, han estado resguardando la pureza original de la poesía y han escrito, cada vez más certeramente, poemas de amor, es decir de vida. Y han cultivado —vírgenes prudentes al fin y al cabo— el insomnio iluminado, ya que el amor no es sueño sino intensa claridad. Y esto es el libro de Yelba Clarissa, Mi vida en treinta lunas.

Pero, veamos lo que dice nuestra pitonisa; vigilante del umbral del misterio que no puede gritar al mundo su pesar, y escribe en el Silencio de mi grito sitiado y aterido:

Hoy puedo trasquilar las ovejas del insomnio,

vestirme de luna y danzar en el umbral de mi lágrima seca (……).

No hubo rosas

Por otra parte, el infortunio le arrebata su capacidad de procrear y queda “embalsamada de verde desde las rejas de goma”, terrible descripción de un paciente hospitalizado; donde, según el poema, “no hubo rosas para rehacer el arreglo/ no las besó esta mañana el rocío/ tampoco las saludó el sol/ solo las espinas sobrevivieron al estío”.

Y ella es desde entonces “un continente preñado de arcoíris”. Ya ha pasado la lluvia de la fecundidad, solo le queda el recuerdo, la iluminada e insomne luna de la soledad.

La ausencia es una dolorosa presencia. Deja huellas por todos lados. Por eso Cuando las hamacas no se mecen —poema de inquietantes sugerencias— “la guerra de cuerpo a cuerpo/ se perdió en el horizonte caminando/ diluida entre las horas alargadas…”.

Cuando una hamaca no se mece

me da miedo rellenar el hueco abandonado

etiquetado con el nombre del amado.

Ahora el horizonte está vacío, lo ocupa el viento que mece las hamacas. Mujer en cama sola con pájaro carpintero y Luna paliducha sobre almohada hundida son título-poemas alimentados por versos definitivos y contundentes:

Árbol fuerte y frondoso soy,

guerrera inclaudicable soy.

Mujer en cama sola soy.

Y estos otros:

(……) la noche paliducha y quejunbrosa

hace muecas hediondas en mi cara diáfana

de amor deshabitada.

La oferta del amor

En el poema Putangel se manifiesta como una oferta de amor abierta, lo que en realidad es soledad. La soledad intensa, a pesar de sus duendes y fantasmas, genera libertad. Los lobos y las lobas esteparias son libres y el amor que ofrecen tiene que ser aceptado. Entra a mi soledad como a una sombra, a sabiendas que, dice la poeta:

(……) la dicotomía de la mujer es indivisa

que no hay disección posible entre la puta que grita y ruge

y el ángel que con sus alas blancas

te arropa y en ternuras te consume.

El deseo que ya ha llegado a su clímax, se convierte en una sedición nocturna, que establece

sublevada

la sedición inminente estalla

se revuelcan mis tripas

mis manos te palpan

me empujo

para saltar

hacia adentro (……).

Dice Escobar Galindo que todo es paciencia, sobretodo en este oficio de trasparencia. Y en este caso de virgen prudente, de lunas insomnes, la paciencia dio frutos, y la virgen, de un soplo vigoroso, apagó la llama de su lámpara, abandonó el umbral y se fue al interior de la casa, al cálido tálamo donde la esperan, para cumplir con aquellos versos de Góngora que dicen:

A batallas de amor,

campos de pluma.

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COMENTARIOS

  1. Ronaldo Monteleon
    Hace 14 años

    LUNA
    Luna de media noche
    siempre tan sola, tan triste
    como una esperanza muerta
    eres fresca y fragante
    como aroma frio de jazmines,
    tu luminosa faz es bella y pura
    eres reina, eterna cautiva del tiempo.

  2. Ronaldo Monteleon
    Hace 14 años

    POETA Y LA LUNA
    Oh! Luna, dame un beso con tus labios luminosos
    Si te beso moririas pues te helaria el corazon.
    Oh! Luna, que sera de este amor que ahoga mi pecho?
    Sera jazmin oloroso, sera lirio blanco, una rosa blanca..
    una pena mas de mis pesares.
    Oh! Luna, que sera de este corazon que te ama?
    Cuando hayas muerto; por ser mi amante bajare a la tierra
    para arrancarlo de tu pecho inerte y llorare desconsolada
    al filo de la media noche.

  3. Ronaldo Monteleon
    Hace 14 años

    Espero les guste estos poemas mios dedicados a la luna.

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