Wendy Álvarez Hidalgo
II ENTREGA Y FINAL
El nuevo contexto que vive Venezuela, con la muerte de su presidente Hugo Chávez Frías, supone para la economía nacional nubarrones de dudas sobre el rumbo que tomaría ante una eventual reducción o corte de la ayuda de Venezuela a corto y mediano plazo.
Los economistas señalan que el Gobierno tendría tres caminos para amortiguar el inminente impacto de una variación en la ayuda: elevar los impuestos a los nicaragüenses, meter tijera a los presupuestos de educación, salud e inversión pública, o bien reconquistar a los países donantes que ya dejaron a Nicaragua. Este último es el más difícil.
Entre 2007 y el primer semestre de 2012, la cooperación venezolana alcanzó los 2,559.7 millones de dólares, lo que provocó que la economía nacional se volviera dependiente de esa ayuda, pese a que ese flujo se maneja de forma discrecional por la familia presidencial. De esos recursos dependen directamente importantes subsidios como el de la energía eléctrica, el que permite “tarifa social” en el transporte colectivo de Managua, programas asistencialistas y ayudas en efectivo como el “Bono Solidario” que beneficia a más de 160 mil personas,
La economía nacional se tendría que reacomodar, principalmente en materia de finanzas públicas, advierten expertos. Y señalan que el problema es que no creen que la nueva administración que asuma las riendas de Venezuela —independientemente de cuál sea— coloque a Nicaragua entre sus prioridades. No descartan que el esquema de cooperación que diseñó Chávez sufra modificaciones, pese a que está escrito en papel, pero no en piedra.
Por ley, Venezuela tiene facultad para modificar el acuerdo. En La Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela, referido al acuerdo que Nicaragua suscribió con ese país y publicado el 15 de abril de 2008, se señala que dicho pacto “podrá ser modificado cuando el interés de la República Bolivariana de Venezuela así lo exija, en cuyo caso será notificado a la República de Nicaragua por escrito y por la vía diplomática, con 30 días de anticipación”.
No obstante, aclara que los programas y proyectos sociales que se ejecuten con esos fondos y ya estén en ejecución no serán afectados, “al menos que las partes acuerden lo contrario”.
“La cooperación pasará por revisiones, por análisis, no está Hugo Chávez, no es que va a cambiar todo, pero se replanteará cosas en Venezuela, habrá que esperar conocer cuáles”, apunta Báez.
Por ello considera que le toca al Gobierno nicaragüenses la “tarea de reactivar la cooperación, el acercamiento y las perspectivas políticas” y “una vez rayado el cuadro entonces sí sería prudente presionar por el TLC”.
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VENEZUELA TIENE PROBLEMAS POR RESOLVER
El expresidente de la Cámara Americana de Comercio de Nicaragua (Amcham), Róger Arteaga, recuerda que Venezuela no vive sus mejores tiempos y si la nueva Administración considera necesaria esa modificación no dudará en hacerla, “porque Maduro no es Chávez”.
El desaparecido mandatario heredó a los venezolanos un país con graves problemas de inseguridad ciudadana, una tasa inflacionaria galopante —la más alta de América Latina—, escasez de alimentos y una moneda devaluada. Y peor aún, la inversión extranjera huye despavorida por las expropiaciones que aplicó durante sus 14 años en el poder.
Al no ser prioridad Nicaragua para Venezuela, eso dejaría en condición de vulnerabilidad a la economía nacional, advierten el economista René Vallecillo y el expresidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), Mario Arana, quienes señalan que este nuevo panorama planea desafíos monumentales a los nicaragüenses, principalmente a mediano plazo.
El Gobierno, según Vallecillo, tendría que revisar los programas sociales que se estaban financiando con la cooperación de Venezuela, y si no logra financiar la sobrevivencia de esos programas, puede haber presión social, en un país donde el 41 por ciento de la población vive en condiciones de pobreza.
Arana, quien no ve un impacto inmediato, dice que otra opción que tendría el ejecutivo es sacarle mayores rendimientos al flujo de dinero venezolano que está en el Sistema Financiero Nacional, aunque advierte que eso no se logra de la noche a la mañana.
El exfuncionario advierte que las compras de petróleo se mantendrán estables. “En todo caso si se va a modificar (el acuerdo petrolero) es la parte de financiamiento, dependiendo de las circunstancias del país (Venezuela), porque ese país ha estado presionado por factores internos que tendrán que verse cómo se manejan”, considera.
“Ya hay una reserva importante en el país (dinero de Venezuela) parte de la cual ha sido invertida y está generando utilidad económica, y parte de la cual está financiando políticas sociales. (Es decir) ya existe una especie de fondo rotativo, el cual, si es bien administrado, podría perfectamente ser organizado de tal manera que minimice cualquier impacto”, apunta.
Arana indica que lo mejor que se puede hacer es “mirar hacia adentro, seguir creando las mejores condiciones para la inversión nacional y extranjera”.
La firma de un Acuerdo Económico con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para garantizar estabilidad sería clave, coinciden los expertos.
¿RECUPERAR LA COOPERACIÓN EXTERNA?
El economista René Vallecillo sostiene que otra alternativa que tendría el Gobierno ante un eventual desfinanciamiento de sus programas insignias sería buscar de nuevo la ayuda externa, pero esa tarea no sería fácil.
El expresidente de Amcham, Róger Arteaga, dice que eso implicaría un largo proceso de transformación democrática, algo que no cree que el actual Gobierno esté dispuesto a hacer. Además aclara que no le sería sencillo atraer a los países donantes que ya se han ido por problemas de institucionalidad del país, porque el contexto internacional es grave por la crisis económica. De lograrlo tendrá que invertir al menos cinco años de cabildeo, menciona.
El exfuncionario del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Edmundo Jarquín, recuerda que la cooperación de países europeos se redujo entre 2009 y 2010 en 115 millones de dólares. A eso se suma la cancelación de la Cuenta Reto del Milenio, que privó al sector productivo de 61 millones de dólares en programas que quedaron sin ejecutarse.
El panorama económico de Nicaragua, según el expresidente de Amcham, empeora debido a las afectaciones fiscales que azotan a Estados Unidos, principal socio comercial, que será otro choque que recibirá el país a mediano plazo y que se sentirá en la balanza comercial y remesas.
Arteaga considera que durante los próximos 30 días las autoridades interinas venezolanas deberán suspender “el envío de todo tipo de ayuda para mientras eligen a quien vaya a gobernar Venezuela”. Luego entrará un proceso de revisión. “Estamos mal por el Sur y por el Norte”, enfatiza.
(Colaboración de Lucía Navas)
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