Edgard Rodríguez
Para 1950, cuando Alfonso “Chico” Carrasquel debutó en las Grandes Ligas con los Medias Blancas, la presencia latina era escasa. Ni siquiera había dominicanos.
Carrasquel venía de Venezuela y abrió una brecha transitada luego por muchas figuras de calibre. Pero en Chicago solo él y Luis Aloma, cubano, hablaban español.
“Casi toda la temporada comí jamón y huevo porque ham and egg era lo único que podía decir”, confesó más tarde Carrasquel. Era otra época y el inglés se aprendía sobre la marcha.
Ahora desde que van a las academias en Dominicana, los jugadores reciben clases de inglés y se les ofrece consejería sobre el contexto en el que se desenvolverán en Estados Unidos.
Vicente Padilla aprendió inglés en el camino y se llegó a comunicar muy bien en los equipos en los que militó en las Mayores, aunque se auxiliaba de un intérprete en las entrevistas de prensa.
“Habla más de lo que muchos suponen”, dijo un día Buck Showalter, su mánager en Texas. Decía que no hablaba inglés y así levantaba una fortaleza para evitar el roce con los periodistas.
El problema, ahora, es con el japonés. Pero además, hay otras costumbres, otra cultura y otra manera de jugar. Y aunque los equipos se auxilian de traductores, a veces el mensaje no llega tan claro.
Es tan vital este asunto de la comunicación, que ahora las Ligas Mayores permiten que intérpretes vayan al box junto al mánager, cuando se trata de jugadores asiáticos que aún no hablan inglés.
Así que además de sacar outs, Padilla tiene el reto de comunicarse en su equipo. Y como en los matrimonios, sin buena comunicación no hay buena relación. Ojalá lo consiga y se adapte en Japón.
Ver en la versión impresa las páginas: 12 B