Una vez más se demuestra que la Constitución es papel mojado pues no importa lo que ella diga, aquí se hace lo que la familia gobernante quiere, atrás quedó sepultada la democracia por el oprobioso pacto que le garantizó la vuelta al poder al tirano, ahora destruye todas las sendas del camino que le dieron la victoria para querer perpetuarse junto a su familia. Ahora nos vienen con el cuento de los Gabinetes de la Familia que según el fin de su creación es para “promover el bien común, la solidaridad, el cristianismo y la convivencia pacífica entre las familias”.
¿De qué manera van a promover el bien común? Según Wikipedia: “Es un concepto que en general puede ser entendido como aquello de lo que se benefician todos los ciudadanos o como los sistemas sociales, instituciones y medios socioeconómicos de los cuales todos dependemos que funcionen de manera que beneficien a toda la gente”, sin embargo aplicando esto a la realidad nada de ello es cierto, lo que podemos decir que es todo lo contrario. Los nicaragüenses tenemos derecho a la vida privada y a la de nuestra familia, a ser tratados por igual sin ningún tipo de discriminación y es responsabilidad del Estado respetar esos derechos. La función de los ciudadanos es a libre albedrío de participar en igualdad de condiciones en los asuntos públicos y en la gestión estatal sin tener por ello carácter partidario.
Lo que hemos visto que realizan los paramilitares es atropellar a toda persona que no piensa como ellos, tal vez piensan armar a todos sus simpatizantes e imponer su ideología a fuerza de garrote.
¿Y la solidaridad? Esto es cuando necesitamos un favor o ayuda de otra persona sea quien sea. En Nicaragua eso solo vale para sus partidarios del orteguismo cuando buscan trabajo o solicitan un favor, cuando en realidad debemos ser tratados por igual sin ningún aval político, pero a mí me consta que tal solidaridad no existe para los que pensamos distintos al Gobierno. Esa solidaridad la he pedido durante tres años al presidente ejecutivo del Instituto Nacional de Seguridad Social (INSS) y al director jurídico, pero cuando lo he hecho han respondido como verdaderas víboras venenosas a través de sus lacayos, por esa razón he decidido que continúen con su “solidaridad” solo entre ellos.
¿Y el cristianismo? Es cuando una persona ha estudiado el evangelio y lo pone en práctica sin mirar ningún distingo en el necesitado para socorrerla. Pero para ellos no sé a qué se refieren porque de cristiano no tienen nada, hablan de amor al prójimo pero al que es orteguista, tirando a la basura el derecho a la libertad de conciencia, de pensamiento y de querer profesar una religión o no.
¿Y la convivencia pacífica entre las familias? Corresponde a los padres de familia educar a los hijos con valores morales, pero en este caso tal vez se refieren que si en una familia existe uno que no es “alineado” lo van a alinear a garrotazo o quién sabe que será de ese pobre prójimo.
También quieren ser ellos los que seleccionen a los invitados a nuestra fiesta de cumpleaños, tal vez se encargarán del pastel. El autor es Ex Asesor Legal del INSS.
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