CÉSAR ÚBEDA BRAVO

Elección de cargos públicos

En diciembre del año pasado expuse en un artículo de opinión que la primera prueba de fuego para la ansiada unidad de los partidos, que adversan al régimen de Ortega, sería la elección de los nuevos funcionarios en el Estado, para sustituir a los que de manera ilegal se quedaron en sus cargos, violentando la Constitución Política de Nicaragua. También advertí que el orteguismo sacaría en el momento que considerase oportuno esta carta para menguar los esfuerzos de unidad de la denominada oposición. Y precisamente surge este tema a propósito que se están realizando esfuerzos, como el movimiento que surgió en Ciudad Darío, así como de dirigentes políticos por la unidad.

Dichas elecciones se harán antes del receso parlamentario y se perciben tres posturas de la clase política. La primera es que el orteguismo debe elegir solo con su aplanadora, porque si participa la Bancada Democrática Nicaragüense sería legitimar al gobierno inconstitucional. La segunda, es que no se deben “dejar espacios vacíos” y que por tanto deben ocuparlos sin importar que sean nombrados los diputados. Y finalmente, está la tesis que para despartidarizar el Estado se deberían nombrar a profesionales de la sociedad civil.

Esta discusión es precedida por la ratificación de parte de la Asamblea Nacional con 83 votos a favor, de los funcionarios públicos del ejecutivo que, según la Constitución, debió ser tres días después de los nombramientos y no años después como lo hizo Ortega. Esta conducta, según analistas políticos, fue interpretada como el compromiso previo para que la denominada oposición tenga sus plazas en la futura elección de nuevos funcionarios en el Estado.

A pesar que algunos diputados sostienen que el régimen actual pretende retomar el cauce de la institucionalidad, la pregunta obligada es ¿qué ganaría la denominada oposición con uno o dos cargos en el Consejo Supremo Electoral? Absolutamente nada. Pero, algunos consideran conveniente nombrar a un profesional que conozca bien el tema y que tenga las agallas de enfrentar a los orteguistas en el poder electoral. ¿Cómo enfrentarlos si no tendrían acceso a información y seguramente no serían invitados a las reuniones? Los periodistas podrán cubrir sus denuncias que le violan sus derechos como magistrado. Los periodistas podrían cubrir unas tres veces dichas denuncias, pero después ¿qué sentido noticioso tendría? Ninguno. Como los nicaragüenses tenemos memoria corta, se nos olvida el trato que recibieron los presidentes departamentales del PLI en las pasadas elecciones municipales, donde el FSLN les colocó un director administrativo que los anuló completamente. Ni las secretarias les hacían caso. Seguramente no sería diferente en el CSE.

LA PRENSA, en un excelente editorial, recordó el comportamiento de la clase política de agarrar algo en la repartidera de cargos mediante pactos y advirtió que los pactos son la tumba de la oposición. Sin embargo en Asamblea Nacional vemos a diputados defendiendo su derecho a ocupar cargos de magistrados en vez de estar coordinando con otros sectores, de la vida nacional, acciones conjuntas en las calles para presionar realmente al Gobierno a retomar el camino a la institucionalidad y el respeto al Estado de Derecho.

Pero la realidad es que tenemos un remedo de oposición carente de liderazgo, a la medida del régimen inconstitucional, incapaz de poder capitalizar la abstención de más de 50 por ciento en las pasadas elecciones municipales, donde reside verdaderamente la oposición.

Recordemos que para todos los sectores del país la verdadera oposición está en la abstención, de acuerdo con los resultados de las pasadas elecciones municipales y que según expertos en materia electoral dicha abstención osciló entre el 54 y 70 por ciento, enviando un claro mensaje a la desacreditada clase política del país.

Winston Churchill decía que el político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones. Pero en Nicaragua abundan los políticos que solo velan por su interés personal pensando en elecciones y obtener cargos públicos para sus allegados. El autor es periodista


COMENTARIOS

  1. PINOLERO POR GRACIAS DE DIOS
    Hace 14 años

    Amigo, haga un favor, vea todo en la vida es politico e inclusive PARTIDISTA…………..No juegue la ALTA INTELIGENCIA DEL PUEBLO………………….por lo demas con mucho respeto, nos queda nuestra tolerancia a sus escritos…………gracias por su opinion.

  2. Silvio Avilez Gallo
    Hace 14 años

    El Lic. Ubeda pone los puntos sobre las íes y asesta un sonoro puñetazo al rostro de políticos corruptos que venden su conciencia a cambio de un plato no de lentejas sino de cargos públicos. Apoyar al régimen en esta empresa sólo contribuye a aumentar el desprestigio de quienes se guían por ambiciones personales oscuras. Los verdaderos políticos piensan primero en el interés de la patria y en el respeto del Estado de Derecho. Todo lo demás es corrupción.

  3. Hace 14 años

    El articulo en cuestion no solamenente es un «trompon virtual» en el hocico de muchos politicos nicas, sino que tambien toca a la misma sociedad nicarguense, que prefiere criticar, insultar y disminuir el efecto de una buena critica constructiva asi como una radiografia de nuestra realidad social/politica que nos ateneza desde los tobillos hasta el gogote y nos deja ver lo que esta alli ente nuestros propios ojos revestido de color de chicha y con mucha sonrisas «Kolinos»

  4. Sherlock Holmes
    Hace 14 años

    El problema aqui, es que la Oposicion que deberia de venir del Pueblo, y trabajar para su beneficio, es al reves, los Dizque opositores, que de paso son elegidos tambien por» dedazos» en vez de oponerse al Gobierno, trabaja para el, y si se oponen, es al Pueblo que dicen representar. Con todo esto de los nombramientos, eleccion de nuevos magistrados y ratificaciones de funcionarios, todos se estan coludiendo para lavarle la cara a Ortega. Es a el al que legalizan. Voto por la no participacion .

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