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Los trabajadores de ingresos medios se están viendo perjudicados en tanto los puestos de trabajo de bajos salarios, como la jardinería y la elaboración de alimentos, y los puestos de altos salarios, como la odontología y la ingeniería, muestran incrementos fuera de lo común.
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El mercado de trabajo se está componiendo más rápidamente para los inmigrantes que para los trabajadores nacidos en los Estados Unidos, en tanto el crecimiento de la economía favorece a los que se ubican en los extremos inferior y superior de la escala de salarios.
El desempleo entre los nacidos fuera de los EE. UU. promedió 8.1 por ciento en 2012, por debajo del 9.7 por ciento de tres años antes, según los datos que entregó a Bloomberg el Departamento de Trabajo.
En el mismo período, el índice entre los nacidos en el país cayó de 9.2 por ciento a 8.1 por ciento. Los trabajadores inmigrantes, que tienen más probabilidades que los estadounidenses nativos de carecer de título secundario o universitario, se han visto beneficiados por una divergencia de décadas en el mercado laboral, que impulsó la demanda de los empleos que pagan salarios por encima o por debajo del promedio.
En medio de esta dinámica, la batalla por implementar cambios de amplio alcance en la ley de inmigración pasa a primer plano en el Congreso.
Los trabajadores nacidos en el extranjero “aumentan la eficiencia de la economía y, al aumentar la eficiencia eliminan los cuellos de botella”, dijo Pía Orrenius, economista sénior del Banco de la Reserva Federal de Dallas que estudió la inmigración. Su disponibilidad “reduce el desempleo general y eleva el crecimiento económico”.
De 2009 a 2012 el número de inmigrantes empleados en los EE. UU. se elevó un 6.5 por ciento, a 23 millones, frente a un incremento del uno por ciento, a 119.5 millones, para los nacidos en los EE. UU., muestran los datos del Departamento de Trabajo.
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