Los ánimos subían. Los dreadlocks (rasta), el verde, amarillo y rojo no faltaron esa noche. Pasaron 17 años para que el ritmo pesado de Cultura Profética llegara a Nicaragua. Definitivamente Willy, Boris, Eliut, Omar y Juanqui la partieron.
Los sonidos orgánicos del reggae mezclados con la influencia rítmica suramericana, con un efecto casi mágico, pusieron a todos a mover los hombros, con movimientos suaves y otros sensuales coreaban las letras de Cultura.
Fue una noche de locura. Aquí les dejamos algunas fotos de quienes llegaron a disfrutar de esta ilegal cultura. ¡Nos vemos hoy en Woods Matagalpa!
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