Con el orgullo de ser el país más seguro de Centroamérica, los nicaragüenses seguimos sacando pecho (según el informe Delincuencia organizada transnacional en Centroamérica y el Caribe: Una evaluación de las amenazas, de las Naciones Unidas), pero, ¿hasta dónde es real esta frase que a diario enluta a tantas familias a nivel nacional?
Uno de los casos más dramáticos y recientes es el del joven Christian Antonio Sánchez Meza, de 26 años de edad, quien el 14 de febrero (Día del Amor y la Amistad), fue asesinado a sangre fría en su propio vehículo —camioneta Toyota Hilux— por delincuentes, quienes lo golpearon y dispararon justo en la tetilla izquierda, le robaron su billetera, el vehículo y a él lo dejaron tirado en el pavimento.
Estos sujetos como en la mayoría de los casos se movilizaban a bordo de una motocicleta en el barrio Ducualí, muchos observaron, pero nadie pudo hacer nada, estaban armados y dispuestos a todo.
Sánchez Meza tenía todo listo junto con su familia y amistades para celebrar el día siguiente —15 de febrero— su cumpleaños número 27, pero no fue posible, todo se convirtió en llanto, luto, tristeza e impotencia.
Ante esta situación y otros casos más, los padres de familia y la población en general nos encontramos en vilo, nuestros hijos ya no pueden portar —a la vista— un teléfono celular, por citar un ejemplo, porque están expuestos en cualquier momento a ser blanco de un asalto en el mejor de los casos, y, en el peor, hasta perder la vida.
Primera comisionada Granera, usted también es madre, este caso no puede quedar impune, esto no es posible. Hace poco, una odontóloga en Altamira D´Este, en la puerta de su casa fue objeto de un asalto, tres hombres armados le robaron su camioneta y pertenencias personales, gracias a Dios no corrió la misma suerte que Christian, pero sí sufrió daños psicológicos.
La Policía Nacional debe ser más beligerante con la delincuencia, incrementar los patrullajes en los barrios, aplicar una “mano inteligente”, que ataque las bases de la inseguridad principalmente con prevención como lo mencionó en su momento el señor Pablo Mandeville, representante residente del Programa Naciones Unidas para el Desarrollo en Nicaragua.
Nicaragua cuenta con 13 mil policías para una población aproximada de 5.8 millones de habitantes distribuida en un territorio de 130,370 km cuadrados, es decir 224 oficiales por cada cien mil habitantes. Según la Organización de Naciones Unidas, lo ideal es tener 350 agentes policiales por cada cien mil habitantes, sin embargo querer es poder y cuando esta institución se propone algo lo logra, hemos visto tantos casos.
No es posible que existan tantas armas en manos de ciudadanos que no cuentan con una portación legal.
Francisco Díaz, subdirector de la Policía Nacional, en reiteradas ocasiones ha expresado que la delincuencia no es policial, sino social y multicausal. “La respuesta no es mano dura”. La llave es la ciudadanía desde su comunidad hacia la misma comunidad y allí es donde trabajamos. Apunta Díaz, sin embargo ante sujetos en ventaja —armados, drogados, etc.— frente a una comunidad desarmada ¿qué podemos hacer? La autora es periodista.
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