Carnaval poético en Granada
Marta Leonor González
De la iglesia la Merced, donde se encontraban los poeta Vanguardistas del país para leer sus versos, salió el carnaval poético al grito de ¡Viva la poesía! Frase celebre de Gloria Gabuardi, quien aprovecho para dar la bienvenida a los escritores que participan en el festival de la poesía.
La algarabía mostró su rostro. Color y pólvora se mezclaban entre la gente. El tradicional Atabal de Granada en escena mostró sus mejores coplas alusivas a los visitantes versificadores que encabezaban el jolgorio popular.
Fue notoria la ausencia de representaciones artísticas gubernamentales y de funcionarios estatales en un festival dedicado a Ernesto Cardenal, uno de los principales críticos de la pareja compuesta por el presidente inconstitucional Daniel Ortega y Rosario Murillo.
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Bayardo Martínez, director y productor artístico de este original festejo, relató que en el evento esta vez participan, 1,100 bailantes de todo el país que colaboran sin pago alguno, sin embargo el festival les aporta para el mantenimiento de los trajes, movilización y refrigerios.
Por la calle La Calzada, el regocijo de la banda filarmónica de Masaya sonaba mientras los diablitos de Nandaime bailaban y perseguían a los espectadores de las aceras que observaban con asombro los trajes coloridos de los participantes. En otra escena los vendedores ambulantes ofrecían sus productos y en los bares la gente se amontonaba a beber cerveza, en el momento en que los invitados leían sus versos en idiomas que la gente no comprendía y se reía con curiosidad sobre “el poeta móvil”, una pequeña tarima rodante adornada con flores naturales.
Las vaquitas, Las negras de San Pedro del Diriá, los zompopos de Ometepe, los ahuizotes de Masaya, la yegüita, el taureteado y la sirenita de Jinotepe, los chinegros de Nindirí, y las comparsas caribeñas de San Marcos, desfilaban mientras la tarde se tornaba gris, y una pequeña lluvia empañaba el lente de los fotógrafos que capturaban ansiosos cada momento de los bailes del folclor nacional.
En la berlina tirada por caballos, y conducida por el cochero Carlos A. Castro que lleva tres años en el evento, iba Francisco de Asís Fernández, la figura clave del evento en compañía de Bianca Jagger, reconocida activista de los derechos humanos y que algunos granadinos preguntaban quién era.
Mientras las comparsas festejaban. Ernesto Cardenal desde un pequeño balcón improvisado en el hotel Darío acompañado de su amigo el brasileño Thiago de Mello saludaba a los estudiantes y simpatizantes de su literatura, quienes le pedían que firmara sus libros, momentos en que la prensa internacional aprovechó para hacerle preguntas, tomar fotografías que en breves momentos estaban en las redes sociales.
Esta vez el carnaval no pudo llegar hasta el malecón frente al lago Cocibolca, como tradicionalmente ha culminado, por obras de construcción en las calles, sino hasta la iglesia de Guadalupe, que finalizó frente a una tarima donde los poetas invitados fueron coronados con flores de papel por los bailantes de San Roque de la ciudad del Viejo Chinandega y entregaron canastas de postres tradicionales.
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