No es por morbo ni capricho que los ciudadanos y los medios de comunicación independientes, quieren tener información verídica sobre la venta y compra de la empresa de distribución eléctrica. Es porque se trata de un servicio público fundamental que no solo incumbe a las empresas involucradas en el negocio, sino que afecta a todos los nicaragüenses.
La distribución de energía eléctrica no es un negocio de cualquier producto que la gente compra o no según su voluntad. Al contrario, es un servicio público indispensable. Y aunque sea operado por empresas privadas, no por eso este servicio deja de ser público y esencial, tanto de hecho como legalmente. Como ya lo hemos dicho antes, la venta y compra de la distribución eléctrica también es de interés público porque un 16 por ciento de las acciones de la empresa distribuidora es propiedad del Estado, o sea, de todos los nicaragüenses.
Por eso fue que el jueves 17 de enero pasado, cuando era del conocimiento público que ya se había negociado la venta y compra de la distribución eléctrica pero los representantes de las empresas involucradas en la transacción se obstinaban en negarlo, señalamos en este mismo espacio editorial que “siendo el Estado de Nicaragua dueño del 16 por ciento de las acciones de Gas Natural, necesaria y legalmente esta es una empresa de interés público”. Y añadimos que de acuerdo con la Ley Orgánica de la Contraloría General de la República y la Ley de Acceso a la Información Pública, la venta y compra de esa empresa, que es privada pero opera un servicio público de primordial interés social, tenía que realizarse de manera transparente, no al amparo de la oscuridad.
El jueves de la semana pasada, los mismos funcionarios públicos y privados que habían negado enfáticamente que estuvieran negociando la venta y compra de la empresa de distribución eléctrica, reconocieron ante los medios de prensa lo que antes habían negado y declararon que habían completado la transacción. Sin embargo no quisieron atender preguntas de los periodistas cuyas respuestas permitirían aclarar los puntos oscuros del negocio, que preocupan a los medios pero ante todo a los usuarios del servicio eléctrico.
LA PRENSA preparó diez preguntas básicas sobre este asunto, pero no le fue permitido presentar ninguna. Son preguntas de sumo interés y por eso las dimos a conocer en nuestra edición del viernes 15 de febrero. Por ejemplo, qué pasará con las tarifas, si se mantendrán los subsidios, qué harán con las conexiones ilegales, si la familia gobernante está detrás del negocio por medio de Albanisa, etc. Las respuestas a estos interrogantes serían sin duda de mucho interés para todos los nicaragüenses. La luz no se puede o no se debe negociar en la oscuridad.
Hace ya cinco siglos que el filósofo, jurista y estadista británico, Francis Bacon, sentenció que la información es poder. Desde entonces las formas de la información han cambiado bastante, pero el apotegma de Bacon conserva la misma validez original. La información empodera a los ciudadanos, mejora la calidad de las instituciones, transparenta los negocios de interés público y hace más democrática y amigable a la sociedad. Seguramente por eso es que quienes andan por oscuros caminos la niegan y se empecinan en ocultarla.
Ver en la versión impresa las páginas: 10 A