Irene López
Con el objetivo de impedir la inadecuada explotación e irrespeto a nuestras tradiciones y la continua pérdida de nuestros valores, el Ministerio de Educación por disposiciones del Gobierno ha orientado a los centros de estudios: trabajar por el rescate, conocimiento y conservación de nuestras tradiciones.
Estas disposiciones son dignas de aplaudirse, el problema es que para cumplir con estas indicaciones, los directores de los colegios se encuentran en un dilema, “Encontrar al profesor adecuado”.
Son pocos los profesores que trabajan impartiendo folclor y que se han preocupado por profesionalizarse o capacitarse. Nosotros mantenemos todo el año diversas capacitaciones y curso de instructores en danza. Somos el único centro dedicado a la enseñanza técnica y calificada de nuestras danzas.
Por ser más baratos, algunos colegios contratan “profesores” empíricos, que normalmente son bailarines de los diferentes “Ballet Folclóricos” y que nunca han tomado una capacitación, existen otros colegios que salen del paso, asignando al profesor de grado, que no sabe absolutamente nada de danza, para que imparta la materia de folclor, normalmente el escogido es el profesor de deportes. Este profesor que ya tiene suficiente trabajo con su materia, como por arte de magia se convierte en; bailarín, coreógrafo, diseñador de trajes, investigador y otros.
Existe un documento guía llamado Programa de expresión cultural y artística de danza, dibujo, teatro y música, qué es con el que deben de trabajar los profesores. El problema es que este fue elaborado sin tomar en cuenta aspectos importantes de la danza nicaragüense. Sugiero revisar los contenidos, pues hay abundante información innecesaria, inútil, adecuada para la preparación de bailarines profesionales resultando tediosa para los estudiantes que no piensan hacer carrera de danza y que además asisten a la clase de folklore por obligación. Por eso los conocimientos que se le vayan dando al alumno tienen que ser adecuados a su nivel e interés para lograr su atención.
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