El tiburón que merodea los cielos

Sobre mi cielo hay un tiburón, navego en sus círculos a él le debo lo que amo, a la bestia que, presa, es devorada.

Marta Leonor González

Sobre mi cielo hay un tiburón,

navego en sus círculos

a él le debo lo que amo,

a la bestia que, presa, es devorada.

Eso el amor no puede curar

como un violín en jaula

elefante que claudica en pantanos

agitado plancton de la vida

y esa pastosa luz que ciega pelícanos.

No definir la belleza del escualo

es mejor tarea para matemáticos

calcular la tristeza del mar que somos

animal y ojal, una odiosa definición

un sentimiento de listones amarillos

un ramo de girasoles muertos como don

un inventario de teléfonos que borrar.

En descampadas horas el cartilaginoso

de iluminados grises, es alimento

un placer que es miedo en orillas

y entre escamas le crece angustia

porfiada vida de rocosos instantes.

Esa puerta que cerrás en el fondo del mar

a la que solo puedes hundirle llaves perdidas.

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COMENTARIOS

  1. IDANIA CARCAMO
    Hace 14 años

    BELLO…

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