La polémica campaña nacional “Vivir bonito” que lanzó Rosario Murillo, esposa del presidente inconstitucional Daniel Ortega, sigue generando debate entre personajes notables de la ciudadanía nicaragüense, que perciben el proyecto como una imposición ideológica disfrazada de medidas ambientales.
La educadora Elba Rivera, quien en 2009 fue electa como una de las ocho mujeres líderes del mundo para representar a los países pobres ante las ocho naciones más poderosas del globo (G8), aplaudió en principio la importancia de que el Estado se preocupe, al fin, por el tema del medioambiente.
“Yo trabajo desde 1983 en la agricultura orgánica, he caminado de comunidad en comunidad en la RAAS haciendo campañas ambientalistas y los resultados obtenidos son mínimos, porque las entidades gubernamentales de todos los niveles contradicen su propio discurso y el supuesto quehacer”, dijo.
PREDICAR CON EL EJEMPLO
“Los gobiernos ponen en los cargos estatales a gente que les apoyó en las elecciones y que no cuestionan a sus líderes. No ponen a quienes tienen el conocimiento y la identidad con la tarea de la institución, al contrario, muchas veces se ve a esos profesionales rezagados, ignorados o bajo el mando de ignorantes de la materia”, observó.
“¿Quiere el Gobierno convencerse así mismo y a sus funcionarios para ser ejemplos vivos? Puesto que no se puede convencer a nadie sin ser consecuente en la manera de vivir el propio discurso, de nada sirve que digamos que somos socialistas sino lo somos en la vida práctica, de nada nos sirve que digamos que somos cristianos sino lo somos en el diario vivir. Y de nada nos sirve que digamos que somos solidarios si en verdad solo jalamos agua para nuestro molino.
“El llamado a ‘Vivir bonito’ parece ser un llamado moral, y mejor si viene de quien tiene esa autoridad; pero lo que va a cambiar que vivamos limpio y bonito, será la aplicación de las leyes y el ejemplo de las y los gobernantes”, observó la educadora.
Por su parte el educador y expresidente del Tribunal de Apelaciones de Managua, Alfonso Dávila Barboza expresó su profunda preocupación por las repercusiones que pueda tener el plan de adoctrinamiento escolar que Murillo orientó junto al mensaje ecológico.
Dávila Barboza dijo que detrás del discurso “vivir bonito” existe “un manifiesto interés político desfasado por arbitrario, autoritario y ultrajante a lo que corresponde a la unidad y a la solidaridad familiar”.
DOCTRINA STALINISTA
Según el jurista, la promulgada doctrina del “buen vivir”, a su criterio, “va más adelante del fascismo y entra en los programas políticos y extravagantes de Lenin y Stalin en la antigua Rusia”.
Agregó el jurista que se corre el peligro que en la futura pedagogía “se ponga en práctica una metodología en que a los niños de primaria se les ocupe como pioneros de los intereses políticos del actual Gobierno y a la postre todo termine con la división familiar y con el menosprecio a la constitución política y lo que ordena una disposición de los derechos humanos en lo relativo a la libertad de pensamiento, de conciencia y de expresión”, expresó.
También analizó que con el modelo educativo orientado por el Ministerio de Educación a la niñez y juventud, “se corre el riesgo de que los padres de familia, ante estas noticias alarmantes sobre lo que se pretende con la familia, envíen a sus hijos al extranjero y se configure una dolorosa diáspora o doloroso éxodo”.
Ver en la versión impresa las páginas: 1 A ,5 A