¿Por qué le dimos la espalda a Dios?

Julio C. Castillo Ortiz

La sociedad siempre ha creído que la familia es la institución base para lograr el desarrollo. Papá, mamá e hijos son los componentes ideales y suficientes para crecer como núcleo y para proyectarse hacia un mejor futuro en comunidad.

Sin embargo, desde sus inicios, la familia ha enfrentado circunstancias difíciles que han puesto a prueba su fortaleza. Desde la creación vemos cómo Eva influyó para que ella y su compañero, Adán, comieran del fruto prohibido, siendo de esta manera, infieles al proyecto que Dios tenía para ellos. Acto seguido, sufrieron las consecuencias de su error: Adán tuvo que ganarse el sustento para su familia con el sudor de su frente, y Eva, con un dolor que surgía desde lo más profundo de sus entrañas, trajo a sus dos hijos al mundo: Caín y Abel. Ya conocemos lo que sigue de esta historia: Caín, por envidia y diferencias, en un acto cobarde, mata a su hermano Abel. De este modo surge la primera familia, con dificultades, caídas y levantadas.

Pero de todo esto nos queda como principal lección que Dios abriga en su infinito amor al hombre y a la mujer que deciden ir hasta el altar para entrelazar sus vidas, como lo estuvo al inicio de la creación con Adán y Eva. Él preparó ese primer proyecto familiar y les concedió un lugar hermoso para vivir: el Edén, pero la pareja de manera libre y espontánea decidió darle la espalda al Creador.

Esta misma historia se repite cada día en nuestra sociedad: las familias deciden ignorar a Dios y no quieren que Él se “entrometa”. Luego vienen las dificultades y entra por la puerta principal la infidelidad, los antivalores, la irresponsabilidad, la envidia y los hijos encuentran en el hogar un ambiente frío, sin amor y sin propósito, refugiándose en los vicios. Hasta entonces, la pareja se vuelve vulnerable, y en medio de la desesperación se pregunta: ¿Dónde estuvo Dios todo este tiempo? cuando la pregunta debería ser: ¿Por qué le dimos la espalda a Dios? Simplemente porque pensaron que por sus propias fuerzas todo lo podían, creyendo que Él no era necesario en su hogar.

La buena noticia, queridos amigos y amigas, es que nuestro Dios es un Señor misericordioso, que nos dejó, a través de la Sagrada Familia, compuesta por María, José y Jesucristo, nuestro Salvador, el modelo de familia por excelencia, donde la mujer, desde el principio acepta la voluntad de Dios, por medio de su Espíritu Santo; José asume su papel de padre y esposo con responsabilidad, amor y dedicación; y su hijo, Jesús, un ejemplo a seguir para toda la humanidad, porque es el mismo Dios, hecho hombre, que vino al mundo para redimirnos.

Acérquese a las Sagradas Escrituras y se dará cuenta que su familia, aunque esté siendo atacada por grandes dificultades, sean económicas o sentimentales, usted bajo los principios de Jesucristo hallará la respuesta y recuerde que Dios nunca nos abandona y aunque nosotros le demos la espalda, Él siempre extiende los brazos para acogernos en su divino regazo. El autor es Presidente de la Asociación Cristiana Jesús está Vivo.

COMENTARIOS

  1. Sigrid
    Hace 14 años

    Como sabe que influyó? es ud muy malévolo en su acusación, la biblia no habla nada sobre una influencia y doblemente malévolo y cobardía sobre el trabajo del hombre. el texto fue escrito a se muchos años y todo el mundo lo conoce, no necesitamos re interpretaciones. No se combina sal con azucar.

  2. Comparto mi oracion
    Hace 14 años

    Padre Eterno: Mi Dios y mi redentor en quien espero y confio; no me dejes solo y sin amparo, pues tu eres mi Dios y mi salvador. Alabado seas. Gloria al Padre; gloria al Hijo; gloria al Espiritu Santo. Amen.

  3. mensajero
    Hace 14 años

    Diablitos: Dejen tranquilo a Dios.

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