Tarjetas para buses
Como yo he insistido varias veces en el Diario LA PRENSA a fin de que haya facilidades para los usuarios de buses en Managua, finalmente hay una pequeña solución con tarjetas que se “timbran” antes de cada viaje con puntos. Un gran progreso para los servicios públicos en esta ya gran ciudad que a veces es muy caótica.
Solo dos cosas hacen falta para que este servicio sea digno de su nombre: buses que circulen —especialmente los viernes y sábados— hasta las 23:00 horas de la noche en dirección a la mayoría de los distintos barrios y, muy importante para los trabajadores, una tarjeta, como se acostumbra en los países más desarrollados (como por ejemplo en la región de Basilea, Suiza), que se paga por ella para diez meses de uso pero el usuario la puede usar todo el año. Ahora en Managua se podría introducir este sistema para el 2013. Esto sería digno de un gobierno llamado socialista.
Wener Horbaty, suizo residente en Nicaragua
Puñetazos al consumidor
La ley de concertación tributaria es un puñetazo al rostro de la economía nacional por aquellos que dicen ser solidarios con el pueblo que tiene hambre y sed de justicia.
Dice el Arto. 114 de la Constitución que corresponde exclusivamente y de forma indelegable a la Asamblea Nacional (AN) la potestad para crear, aprobar, modificar o suprimir tributos. El sistema tributario debe tomar en consideración la distribución de las riquezas y de las rentas.
Aprovechando que el diputado Wálmaro Gutiérrez es el presidente de la comisión de economía de la AN, es oportuno aumentar un 15 por ciento más al salario mínimo, a fin de compensar el IVA aplicado a algunos alimentos que se encuentran dentro de la canasta básica, este porcentaje estaría aparte de las propuestas del presidente del Cosep, José Adán Aguerri.
Todos los nicaragüenses tienen el derecho de darse una delicatessen, desde el más pobre hasta el más rico, como los diputados de la comisión económica, ya que la alimentación se realiza para mantener con salud el cuerpo. Todas las personas son iguales ante la ley y tienen derecho a igual protección, arto. 27. En la Ley no. 693 de soberanía y seguridad alimentaria, Arto. 3 inciso C, por este principio el Estado promueve la ingesta de los alimentos sanos e inocuos que se precisan en cantidad y calidad (arroz 96/4) necesarios para que las personas tengan una alimentación adecuada y saludable.
Si ya perdieron la conciencia de ser solidarios ¡pobres de estos maestros de la ley! que imponen a los hombres cargas insoportables y luego ni siquiera mueven un dedo para ayudar a que la lleven. Lc 11,46
Adrián Sevilla
Tranques y trancazos
Se ha vuelto una costumbre que cuando estamos entrando en la época de verano comienzan los tranques en todas las carreteras de Nicaragua, haciendo un daño terrible e irreparable a la economía nacional y en especial a la iniciativa privada, lo que conlleva un daño al comercio internacional y a la inversión extranjera que circula por nuestro país. Debemos estar claros que las protestas son necesarias en determinados momentos pero deberían de ser dirigidas a las instituciones que corresponden. Las dos grandes revoluciones pacíficas que ha tenido la humanidad son un hermoso ejemplo de protesta cívica que trajo grandes cambios para enriquecer y beneficiar a sus pueblos sin perjudicar ni dañar la economía de sus naciones: la de Mahatma Gandhi en la India en el siglo XX, desterrando al colonialismo inglés y la de Martin Luther King también en el siglo XX, devolviéndoles a sus conciudadanos norteamericanos el derecho de vivir en igualdad.
Actualmente es necesario que las instituciones que les corresponde hagan un esfuerzo para evitar estos actos de salvajismo en contra de la población que nos movilizamos diariamente buscando el pan de cada día para nuestra familia. Y no solamente el daño económico que esto ocasiona sino la frustración de sentirse incompetente ante tales hechos que dañan la moral de las personas y el respeto que todos nos merecemos; aunque la Constitución le garantiza al ciudadano la libre movilización por todo el territorio nacional pareciera que no tiene ningún eco ante las autoridades correspondiente ponerlas en práctica, esta mala costumbre en contra de la ciudadanía hay que desterrarla de la mente de todos de una vez y para siempre porque el daño cuando se terminan estas pequeñas asonadas es irreparable y ponen en entredicho nuestro comportamiento ante los ojos del mundo entero, esto se mira muy ocasionalmente en países de América Latina pero en Nicaragua ya se volvió un método muy abusador de los derechos de los ciudadanos, y es absolutamente necesario que el Gobierno tome nota de esta mala práctica que obedece a intereses mezquinos de algunos reclamantes que perturban las paz y bienestar de todos los nicaragüenses.
Actualmente no nos podemos dar el lujo de desperdiciar nuestros recursos cuando la economía global pasa por grandes aprietos, como podemos observar el ataque de las plagas a los agricultores en sus propiedades, el cambio climático que hace estragos en algunas regiones del mundo y en especial en Centroamérica, tiene que mantenernos en alerta y no bajar la guardia en cosas vanas que destruyen la convivencia pacífica y la paz social que tanto necesitamos.
Ojalá que todos podamos dirigir nuestras miradas por el camino correcto y que la semilla del amor de Dios echen raíces en nuestros corazones.
Thomas Salomón Ríos Escobar
En boca cerrada…
¿Por qué los personajes que nos están desgobernando no pueden mantener la boca cerrada, dado que no cuentan con el don de expresar lo que sienten con educación y diplomacia?
Me respondo: porque simplemente creen que todavía están en la montaña de hace 33 años (aunque este señor nunca tuvo lodo en sus botas, según cuentan los que sí lo tuvieron). Lo anterior es en alusión a la desafortunada ofensa dirigida al pueblo venezolano calificándolo de “buitres y carroñeros”. Digo pueblo venezolano porque la mayoría no viste la camisa roja del señor Hugo Chávez, quien según fuentes bien informadas está grave y a quien un personaje importante en la política mundial, el rey Juan Carlos de España, en una ocasión mandó a callar por la misma razón de hablar más de la cuenta.
La respuesta del pueblo venezolano no se hizo esperar y el bumerang lo golpeó en plena cara. Yo no me digo “qué vergüenza”, pues los nicaragüenses no nos sentimos representados por este Gobierno que actúa y se expresa tan soezmente en un país anfitrión. Son el presidente Ortega, su familia y seguidores los que deben sentir vergüenza y pedir disculpas a los venezolanos por haber irrespetado de esa manera el nombre de Bolívar, quien luchó por ver libre y soberana a su patria.
Ortega si no tiene nada bueno e inteligente que decir mejor debería de quedarse callado. Tampoco debería ser prepotente pues lo que demuestra es ignorancia y falta del tacto diplomático que debe tener toda persona que ostenta un cargo como el de él, aunque para nuestro infortunio lo lleva ilegalmente.
Recuerden que la justicia algunas veces tarda pero siempre llega.
Milena Lanzas de Vega
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