“Gravamen oneroso”

La Ley de Concertación Tributaria (LCT) aprobada el 30 de noviembre del año pasado aumentó el monto de los impuestos por timbres fiscales, es decir, el impuesto a algunos actos jurídicos.

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Ramón H. Potosme

La Ley de Concertación Tributaria (LCT) aprobada el 30 de noviembre del año pasado aumentó el monto de los impuestos por timbres fiscales, es decir, el impuesto a algunos actos jurídicos.

Para el experto en derecho fiscal, Julio Francisco Báez, el aumento de este tipo de impuestos es exagerado y evidencia el fin recaudatorio de la LCT.

“Es un gravamen oneroso y brutal que en muchos casos llegó a duplicar. Ahí ves el objetivo recaudatorio a ultranza de esta reforma, como los timbres que es un impuesto tan obsoleto, lo que hicieron es incrementar la captación de ingresos”, dijo Báez.

Pero el presidente de la Comisión de Producción, Economía y Presupuesto de la Asamblea Nacional (AN), el sandinista Wálmaro Gutiérrez, considera que el aumento en los timbres fiscales es justificado porque los precios estaban muy por debajo de los costos en que incurría el Estado para imprimir el papel sellado.

Gutiérrez indicó que no es posible que un papel sellado continúe valiendo tres o cinco córdobas.

Adicionalmente Gutiérrez explicó que para no desperdiciar los papeles sellados de cinco córdobas que ya están impresos los notarios deben comprar sellos fiscales para llegar al precio indicado, ya sea a 10 o 15 córdobas.

El ajuste en los timbres fiscales fue notificado por el director General de Ingresos, Martín Rivas Ruiz, el 2 de enero de este año. En dicha comunicación explicó que se trata de un ajuste acorde con la LCT publicada el 17 de diciembre del 2012.

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