Redacción Central
Eduardo Enríquez, Editor en Jefe de LA PRENSA, presenta hoy en El Salvador su libro Muerte de una República , en el que compila una serie de columnas críticas al sistema democrático del país y a la capacidad de cambio que debería generar la población.
Enríquez fue invitado por la Asociación Nacional de la Empresa Privada de El Salvador y la presentación de su obra será en el Hotel Crowne Plaza, a las 5:30 de la tarde.
En una entrevista publicada en La Prensa Gráfica, de El Salvador, Enríquez analiza cómo los ideales de izquierda han sido relegados por los intereses económicos de la familia presidencial Ortega Murillo.
Enríquez explica cómo Alba de Nicaragua S A (Albanisa), que maneja 500 millones de dólares anuales y que tiene como socios a la empresa estatal de petróleos de Nicaragua (Petronic) con 49 por ciento y a PDVSA con un 51 por ciento, en la práctica es manejada como negocio familiar por los Ortega Murillo a través de su principal gestor económico, Francisco López, quien es a la vez tesorero del Frente Sandinista.
En la entrevista Enríquez, además de señalar que las instituciones están anuladas en Nicaragua, critica el comportamiento de la empresa privada y la sociedad civil. “Hay una sociedad civil organizada, ONG que son cúpulas que emiten pronunciamientos, pero no pasan a más, no hacen conciencia en la población. Los empresarios no tienen capacidad de exigirle al Gobierno nada. Simplemente, el Gobierno les concede algunos favores, como una graciosa concesión”, comenta Enríquez.
En cuanto a si hay represión en Nicaragua, Enríquez señaló que el orteguismo no tiene un enemigo natural en este momento, por lo cual se da el lujo de no hacer una represión evidente y mucho menos violenta, ya que tiene todo bajo control. No obstante aclara que cuando cree que es necesario, no duda en reprimir, como lo hizo con un movimiento de jóvenes que se mantuvo durante un mes frente al Consejo Supremo Electoral, pidiendo la destitución de magistrados que “llevaban tres fraudes al hilo”.
“Cuando el régimen detectó que ahí podía tener resistencia, los sacó con lujo de violencia y no les permitió regresar. Pero en la oposición no hay peligro. Es inepta. Tienen bajo control a la empresa privada, tienen desarticulada a la sociedad civil. De los medios, solo quedan LA PRENSA y Radio Corporación, porque a los otros medios los han ido comprando. Tienen al otro diario de circulación nacional neutralizado”, indicó.
Enríquez agrega que LA PRENSA tiene una divulgación limitada y hasta les puede servir de beneficio al Gobierno para dar la impresión de que en el país hay libertad de expresión, “porque decimos lo que queremos. Pero antes había cinco, seis canales de televisión, otro periódico, gran cantidad de radios y cada quien podía exponer muchos puntos de vista. Ahora todos hablan a un solo coro. LA PRENSA es la única que sigue con su posición disonante. Pero cada vez es menos efectiva, por esta tremenda capacidad propagandística”.
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