LUIS EDUARDO MARTÍNEZ
Brindando escalofriantes detalles, la mañana de este domingo, Omar Antonio Aráuz Martínez admitió ante las autoridades policiales que cometió femicidio en perjuicio de su compañera de vida, Saida Janeth Guzmán Matus, quien según él, estaba con vida cuando la sepultó en un barranco en el sector de Santa María de Ostuma, al norte de la ciudad de Matagalpa.
Mientras tanto, las autoridades policiales están investigando las circunstancias en las cuales murió un hombre identificado solo como Genaro Hernández, de 50 años, cuyo cadáver fue encontrado el viernes recién pasado en una finca en la comarca Yaoska, municipio de Rancho Grande.
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Guzmán, quien próximamente cumpliría 18 años, desapareció el 26 de enero recién pasado. Su cuerpo fue encontrado a las 5:00 p.m. de este sábado por vigilantes de una finca donde la joven cortaba café junto a algunos familiares, incluyendo a su madre Janeth del Carmen Matus Alemán.
“Es que ella andaba con otro maje”, dijo Aráuz en el crudo relato en presencia de su abogado defensor, Freddy Rizo Huerta, agregando que “por celos” asestó un garrotazo a la muchacha, procediendo a arrastrarla hasta el barranco donde después de abusar sexualmente de ella, la ató y le tapó la boca con su propia vestimenta.
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Ante los investigadores policiales, Aráuz contó que se fue al valle Los Vásquez, donde vivía con la joven, para pedirle a los vecinos que le prestaran una piocha y una pala, regresando al barranco para sepultar a Guzmán, de quien dice que todavía “estaba viva”.
Sin embargo, el forense Juroj Bartoz determinó que Guzmán murió por trauma craneoencefálico ocasionado con “objeto contuso”, es decir, por los garrotazos que le habría asestado Aráuz.
El capitán Rafael Gómez, segundo jefe de la Dirección de Auxilio Judicial de la Policía en Matagalpa, señaló que Aráuz habría cavado una fosa de aproximadamente un metro de profundidad para sepultar a Guzmán.
Guzmán tenía una niña de 15 meses y el día de su desaparición pretendía viajar a El Tuma-La Dalia, donde reside su padre, para buscar provisiones y “una leche para la niña”, relató Michael Guzmán Matus, hermano de la muchacha.
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