Bayardo Quinto Núñez
Furiosamente los recovecos de los pasillos de la memoria recorrían sendos caminos insondables en la memoria de Flavio, que terminaban en pronosticarle una espectacular “cena”, sobre un reflejo que ascendía como una página disuelta en raíces, árboles incandescentes, vegetaciones, deliciosas carnes, pero sin avanzar a la dicha “cena”, que nunca la logró, como aquella noche que nunca disparó, pero sobrevivió sobre la hermosa piel cambiante, que noche a noche se desnuda sin darse cuenta de dónde proviene esa imagen, pero sí se deleitaba con hermosa carne noctámbula
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