La ONU declaró el 27 de enero como Día Internacional de las Víctimas del Holocausto. De igual manera, desde el año 2009 la Asamblea Nacional de Nicaragua aprobó la Resolución que determina que el 27 de enero de cada año debe tenerse como el Día Nacional de las Víctimas del Holocausto. Por tanto tenemos la obligación de conmemorarlo y la Junta Directiva de la Asamblea Nacional debe cumplir con lo aprobado.
Se conoce como Holocausto la persecución y el exterminio sistemático, burocráticamente organizado y auspiciado por Hitler y sus colaboradores, de aproximadamente seis millones de judíos. Es como que Nicaragua producto de una matanza se quedara casi sin habitantes, sin esperanza, sin capacidad para resurgir como estado o nación, con la moral y el espíritu dominado por una sensación de impotencia, ira, sed de venganza y el sentimiento de no soportar tanto dolor capaz de llevarle a la locura o al suicidio.
Para algunos este día puede ser considerado como uno cualquiera, sin importancia ni significado, pero para los sobrevivientes de ese megagenocidio, para los descendientes de los asesinados, para el pueblo de Israel es un alto en el camino, un basta ya y un nunca más, grito que compartimos los amigos desinteresados de la causa justa y legítima del pueblo elegido de Yahve, nuestro Dios.
Recordamos esta fecha porque la causa de los judíos es nuestra, porque son nuestros hermanos mayores en la fe como lo expresara su santidad Juan Pablo II, porque representan la constancia, la paciencia, la fe y la esperanza de todas las naciones. No en vano han tenido que luchar a través de los tiempos con la mediocridad, la charlatanería y la mezquindad de algunos que han pretendido ocultar la verdad sobre el holocausto, negar el derecho del pueblo israelita a un Estado soberano, libre e independiente, y sobre todo a vivir en paz y que se respeten todos sus derechos, en especial el de existir.
En Nicaragua los judíos tienen un pueblo amigo que no comparte las ideas racistas y de exterminio de algunos líderes políticos, quienes pretenden hacer creer que el Holocausto jamás existió y que es un invento de los sionistas, del imperialismo y de los neoliberales. Otros van más allá, al amenazar a todo un pueblo con una bomba nuclear si la tuvieran a mano. Aún en la segunda década del siglo 21, existen claras y declaradas amenazas contra la comunidad judía mundial. Por si acaso esto pareciera descabellado y que no representa una peligro para nosotros, les recuerdo que además de los seis millones de judíos eliminados por los verdugos nazis y sus aliados, también estos genocidas criminales exterminaron a 20 millones de rusos, 10 millones de cristianos y sacerdotes católicos que fueron asesinados, masacrados, violados, quemados, muertos de hambre y humillados.
Nunca más, es la frase con que mejor podemos honrar el recuerdo de las víctimas inocentes e indefensas, que vivieron bajo un oprobioso régimen de terror, persecución, asesinatos, injusticias, crueldades, violaciones de sus derechos humanos y el desprecio por sus vidas. Nunca más debemos permitir el engendro de un nuevo fuhrer que pueda ir minando poco a poco las libertades y derechos individuales amenazando con imitar el Holocausto.
Finalizo con las palabras que dijera el comandante de las fuerzas aliadas, general Dwight D Eisenhower, al enterarse y comprobar la cruda realidad de la barbarie nazi en los campos de concentración: “Que se tenga el máximo registro de documentación, hagan filmes, graben testimonios, porque ha de llegar un día en que algún idiota se va a plantar y decir que esto nunca sucedió”. El autor es periodista y diputado a la Asamblea Nacional.
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