Montevideo/EFE
El Gobierno uruguayo propuso al exmilitante uruguayo del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y actual director de Política del Ministerio de Defensa de su país Carlos Silva para ocupar el cargo de embajador en Managua, según confirmó hoy a EFE el alto funcionario.
Silva, histórico dirigente del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros al que también perteneció el presidente uruguayo, José Mujica, participó en 1979 en la lucha por derrocar al dictador Anastasio Somoza y luego permaneció un tiempo más en el país como asesor del Ejército sandinista.
Según explicó Silva a Efe, de momento solo ha sido propuesto como embajador por el presidente y la Cancillería uruguaya y falta la aprobación del Parlamento para que el cargo sea efectivo.
Aún así, Silva se mostró «muy contento» con la propuesta y con la perspectiva de volver «a un lugar con amigos queridos de muchos años» y con un plan de trabajo «igualmente productivo» que el que lo llevó allí en primer lugar.
«Como plan de trabajo, para empezar hay que abrir la embajada de nuevo, que de momento está cerrada (cerró en 1993 por recortes). Y hay que explorar varios rubros donde ambos países tienen mutua conveniencia. El punto de vista cultural, político, comercial, turístico…Y ahora con la creación de la Celac, tenemos cosas que trabajar en la integración de América Latina», apuntó.
La actual embajada de Uruguay en El Salvador es concurrente en Nicaragua.
Silva indicó que de su participación en la guerra civil nicaragüense guarda «recuerdos tristes, como ocurre con toda guerra», aunque también mantiene memorias «imborrables del compañerismo y de hacer lo que pudimos hacer, junto a otros 50 uruguayos que estuvimos por allí y que dimos una mano en sacar a Somoza, el peor dictador que había en esa época».
«Estoy contento de haber participado en esa lucha», añadió.
Aún así, Silva señaló que con la actual oposición nicaragüense mantendrá «las mejores relaciones que se puedan tener», ya que en su cargo de embajador representará a un país «que pretende tener las mejores relaciones con todos los países y con todos los partidos políticos del mundo».
«Yo seré representante ante un Gobierno, pero no tengo inconveniente en relacionarme con el resto del sistema político», añadió.