Arnulfo Agüero
“Por su sensibilidad a las artes, González ha abierto las puertas a muchos sectores culturales del país”, afirma la pintora Giovanna Serrano. Ha hecho del Instituto Nicaragüense de Cultura Hispánica un “centro de convergencias de las múltiples actividades” entre ellas, las exposiciones Mujer y Arte realizadas desde hace tres años por pintoras nicas, añade.
Nadie imaginaría que aquel niño de la obra teatral La Conquista , personificando al cacique Diriangén en el diálogo con el conquistador español Gil González, sería hoy el director del Instituto Nicaragüense de Cultura Hispánica, una institución que lleva más de 50 años de fundación, espacio donde el poeta Pablo Antonio Cuadra ha promovido la hispanidad y el diálogo permanente entre los nicaragüenses y los delegados culturales de España en Nicaragua. Ahora siente que continúa esa labor de hispanidad, diálogos y arte.
El relacionarse con artistas e intelectuales en este primer periodo de su gestión, dice González, ha sido muy enriquecedor, significativo porque ha conocido “las sensibilidades y creaciones” de los poetas, narradores, músicos, teatristas, bailarines, y pintores de Managua y del interior del país.
DARÍO VIGENTE
Ser coordinador general del XI Simposio Internacional Rubén Darío, en León, le ha traído nuevas experiencias culturales, confiesa, esto lo hace afianzado más en el camino de la promoción de la literatura dariana y la cultura popular leonesa. Y la clave ha sido trabajar en equipo junto a la poeta María Manuela Sacasa, dice.
En sus lecturas están Calderón de la Barca , de Antonio Machado, Gabriel García Márquez, entre otros. Un libro que le impactó fue El Nicaragüense de Pablo Antonio Cuadra. “Creo que los nicas podemos ser grandes; así como ha sido Darío, Sandino, y otros prominentes”, expresa.Fugazmente incursionó en el teatro y cine. Fue invitado por profesores de la Universidad de California a ser parte de uno de los personajes de la obra El tragaluz , del español Antonio Buero Vallejos, premio Cervantes 1986.
El escenificar el personaje de un militar que se enamora de la protagonista en tiempos de guerra, le llena de satisfacción. Se refiere a su papel en el corto de ficción surrealista Blanco Organdí realizado por la cineasta María José Álvarez y Martha Clarisa Hernández.
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Nicaragua tiene ventajas porque la figura de “Darío tiene reconocimiento mundial y es fuente inagotable de estudio, y eso es lo que pretendemos con las nuevas ediciones del Simposio Internacional Rubén Darío”, resalta González.
También agrega que el evento dariano debe adaptarse a los nuevos tiempos y continuar demostrando al mundo la vigencia literaria del Príncipe de las Letras Castellanas.
LA NIÑEZ
Nació en Managua, en la clínica Loyola, ubicada en la antigua calle Momotombo, sus primeros cuatro años los vivió en la casa de sus padres en el barrio Candelaria. Posteriormente en Loma Verde, en la 35 Avenida; después muy cerca de la Universidad Centroamericana.
Siendo niño en 1972 fue testigo del terremoto que devastó Managua. “Recuerdo el ruido estruendoso, el movimiento de la tierra. No se me olvida nunca al salir a la calle, ver el cielo en llamas, era algo fantasmagórico”, rememora.
Sus padres René González Castillo y su madre Olga Mejía Sequeira se preocuparon porque recibiera talleres privados en artes y deportes. El folclorólogo y bailarín Bayardo Ortiz fue uno de sus profesores de danza; uno llamado Rafael —no recuerda su apellido— fue de música, el pintor César Caracas en pintura, y en natación, el húngaro Istvan Hidvegi y Enrique Mencía. Maestros que por muchos años lo animaron a competir y ganar premios en sus clases, el deporte y la cultura.
EL PROMOTOR
Mirna Valverde, quien conoce a González hace muchos años y trabaja muy cerca de él, organizando la agenda cultural y de comunicación del INCH, dice que “René es hombre dinámico, organizado, exigente con la calidad. No confunde los roles de sus diversos trabajos, es reservado en su vida privada. No tiene hijos, y novias solo le he conocido una”.
La figura de González también se perfila como deportista y promotor. “Le recibí la presidencia —de la Federación de Natación de Nicaragua— a Moisés Hassan”, recuerda, ocupando el cargo de 1990 a 2005, siendo una de sus tareas relevantes llevar a la Selección Nacional de Nicaragua a cuatro Juegos Olímpicos.
Por cuatro años consecutivos participó por la Universidad de California en los campeonatos interuniversitarios de los Estados Unidos que organiza la Asociación Nacional Atlética Colegial (NCAA), recibiendo el All American, galardón de medallista sobresaliente. Ahora solo practica natación para mantener su salud física.
EL VOLUNTARIO
“Veo en cada una de ellas y ellos las expresiones y perspectivas de la belleza en el arte nicaragüense”, resalta por su lado González. Por esta razón el INCH busca recursos y proyecta talentos adultos, niños y jóvenes, que residen tanto en Nicaragua como el extranjero, precisa.
Para el escritor Francisco Javier Bautista Lara, uno de los méritos de González es su “capacidad de comunicarse, organizar y sistematizar con una visión de gerencia cultural” las actividades entusiastas de los artistas e intelectuales que han pasado en estos últimos años por el INCH.
Por sus méritos, el gobierno español le condecoró con la Orden del Mérito Civil. Y por sus aportes promocionales de la cultura dariana el Instituto Cultural Rubén Darío lo galardonó con la Orden Cultural Centenario Azul de Rubén Darío.
Sacando tiempo del tiempo, participa en actividades como voluntario del Benemérito Cuerpo de Bomberos de Nicaragua y en otras asociaciones cívicas en Estados Unidos, Venezuela y Nicaragua. “Dedico con disciplina 18 horas de cada día a todas mis actividades”, dice.
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