Jorge A. Toledo Aguilar
Un adagio popular dice que por la víspera se saca el día y tomando como víspera las contadas opiniones de algunos diputados “opositores” sobre la discusión de la propuesta de Ley del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) estos señores no saben dónde están parados pues por sus expresiones no conocen la problemática real del INSS.
El problema no es su Ley Orgánica, es el cumplimiento de esta por parte de quienes la tienen que aplicar y que su reglamento esté acorde con los principios legales dictados o por otras que de una u otra forma ayuden a su cumplimiento. Un diputado solicitó la publicación de los morosos del INSS. Ni la Ley actual ni su reglamento indican que se deba publicar esa lista. El Código Penal en su Arto. 313 establece las penalidades contra los defraudadores de la seguridad social, pero no existe capacidad administrativa del área de cobranzas ni del área legal y menos de la alta gerencia.
Vuelvo a repetir, el problema del INSS no es su ley, es más profundo: el INSS es una institución carente de capacidad financiera, administrativa, contable, actuarial y de control, por lo tanto, incapaz de ejercer dominio sobre los riesgos, operaciones contables y las decisiones gerenciales tan necesarios en una organización tan compleja y su auditoría interna no ejerce la función que la ley ordena ya que son nombrados y se reportan a quien debe supervisar. Y la Contraloría brilla por su ausencia. Otros dos diputados “opositores” declaran sobre la deuda que el Estado tiene con el INSS y ni siquiera conocen cuál es el monto de la deuda y cómo se distribuye; esta se compone del aporte estatal que fija la Ley orgánica y que asciende a más de cien mil millones de córdobas, millones más, millones menos; la deuda que como patrón de los empleados públicos el Estado no entera al instituto, la deuda de los activos trasladados al Minsa por aplicación de la Ley creadora del sistema único de salud y además de inversiones que el INSS fue obligado a efectuar por operaciones de origen dudoso.
Deben sumarse cuarenta millones de dólares que el presidente inconstitucional ordenó en público tomar de las arcas del INSS para importar las vacunas para combatir la fiebre H1N1 y no sabemos si han sido reembolsados. Agregar operaciones “raras” de préstamos al Instituto de Previsión Militar y a la Empresa Administradora de Aeropuertos Internacionales, a la que el Estado socorrió para pagarle a Caruna y no sabemos si incluyeron el préstamo que le otorgó el INSS, así como a empresas de los directivos del partido de gobierno en “préstamos puentes”. Señores diputados: hay porquerías detrás de las operaciones del INSS y es su deber investigar e informarse para poder tener una base y opinar y no se dejen guiar por los estados financieros oficiales de la institución que no reflejan su verdadera posición financiera pues sus operaciones no son registradas como debe hacerlo una organización de este tipo. Recuerden que los diputados oficialistas ya tienen su consigna y votarán por la ley que “concierten” la tríada diabólica: sindicatos oficialistas, empresarios y Gobierno.
Da la impresión que Sir Francis Bacon observó nuestra Asamblea cuando escribió: “Quien no quiere pensar, es un fanático; quien no puede pensar, es un idiota; quien no osa pensar, es un cobarde”. El autor fue Auditor General del Banco Central de Nicaragua y Consultor de la Superintendencia de Pensiones.