Suiza/EFE
El primer ministro británico, David Cameron, pidió hoy dureza, inteligencia y paciencia para combatir el extremismo y la violencia terrorista que ha aflorado en torno a Al Qaeda en Oriente Medio, el norte de frica y frica subsahariana.
«Para derrotar esta amenaza, tenemos que ser duros, inteligentes y pacientes», afirmó Cameron en su intervención en el Foro de Davos, en la que dijo que esta será de las prioridades que propondrá para la agenda del G-8, cuya cumbre organiza este año el Reino Unido.
«En lo más alto de nuestra agenda está por supuesto hacer frente a la amenaza del extremismo y violencia terrorista que hemos visto aparecer en Mali y en el despreciable ataque (contra una planta de gas) en Argelia», expuso el mandatario británico.
Cameron señaló que la comunidad internacional «está metida en una larga lucha contra terroristas asesinos y contra la ideología venenosa que los sostiene» y llamó la atención sobre la extensión del problema desde Afganistán y Pakistán a Yemen, Somalia y el norte de frica, debido a la presión ejercida en Afganistán y Pakistán.
El primer ministro consideró que hay margen para un enfoque contundente en materia de seguridad -«incluido en determinados momentos una acción militar donde sea necesaria»- y defendió la operación armada que lleva a cabo Francia en Mali.
Pero junto a este enfoque, consideró que es necesaria «una respuesta política inteligente» para contrarrestar «el relato venenoso que estos terroristas transmiten» y para solucionar las injusticias sociales que aprovechan para obtener respaldo.
«Esto significa usar todo lo que tenemos a mano, nuestras redes diplomáticas, nuestro presupuesto al desarrollo, nuestras relaciones políticas, nuestra cooperación militar y de seguridad, y apoyar en esos países y en otros la construcción de fundamentos de la democracia como el Estado de Derecho y una prensa libre», dijo.
Cameron consideró que es necesario abrir un debate sobre como se comparte esta responsabilidad de lucha contra el extremismo islámico y defendió la vigencia de la «Primavera rabe», afirmando que «sigue siendo parte de la solución y no del problema».