Caracas/EFE/AP
El ministro de Interior, Néstor Reverol, aseguró que había recibido “informaciones muy importantes de inteligencia en donde actores de la ultraderecha venezolana en complicidad con actores de la ultraderecha en el exterior se encuentran planificando un atentado” contra ambos. “Nosotros lo denunciamos porque ya hay elementos de peso y no se sorprendan con las acciones que se tomen en las próximas horas y en los próximos días”, dijo Maduro sin dar detalles. “Atentados hay todos los días contra los más de 50 venezolanos que pierden la vida todos los días”, aseguró por su parte Henrique Capriles.
El ministro de Ciencia y Tecnología, Jorge Arreaza, yerno del presidente, salió al paso de las acusaciones de quienes aseguran que en Venezuela mandan Fidel Castro, y su hermano, el presidente Raúl Castro. “Fidel y Raúl están al servicio de Hugo Chávez allá en Cuba, Fidel y Raúl han puesto a su país, a su equipo médico y a toda Cuba al servicio de la Revolución Bolivariana y del pueblo venezolano (…) para que logren que el presidente Hugo Chávez se recupere”, añadió.
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Miles de empleados públicos y simpatizantes del gobierno vestidos de rojo, que alzaron banderas venezolanas y carteles a favor del presidente Hugo Chávez, se concentraron ayer en diferentes calles de la capital para unirse a la marcha en conmemoración al 55 aniversario del final de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez (1952-58). Los chavistas mostraron su “solidaridad” por el presidente convaleciente de su última operación el 11 de diciembre.
La oposición optó por un acto en un recinto cerrado en un parque del este de Caracas, en el que reivindicó la vía pacífica como el camino para resolver los problemas de Venezuela, al tiempo de acusar al Gobierno de utilizar la violencia con el fin de dividir a los venezolanos. Ambas marchas se realizaron en un clima de crispación con acusaciones mutuas, llamadas a la unidad y denuncias de intento de atentado.
La alianza opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) emitió un manifiesto leído por su secretario general, Ramón Guillermo Aveledo, en el que reivindicó su derecho a criticar el fallo del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) que el 9 de enero aceptó que Chávez jure su cargo cuando se recupere, afirmando que fue una sentencia “monstruosa y vergonzosa”. Además, afirmó que la ausencia de Chávez “ha venido a agravar la situación” por la carencia de “liderazgo propio de sus sucesores”, en referencia al vicepresidente, Nicolás Maduro, y el presidente del Parlamento, Diosdado Cabello.
El líder de la oposición, Henrique Capriles, pidió a Chávez que si puede bromear en una reunión con el canciller, Elías Jaua, tal y como informó días atrás el Gobierno, haga una llamada telefónica para darle tranquilidad a sus seguidores y a todos los venezolanos.
Capriles señaló que el Gobierno que encabeza Maduro tiene “un altísimo rechazo” y lo acusó de querer “comprar tiempo” usando la imagen de Chávez para tratar de hacer creer a los venezolanos que no es el momento de exigir responsabilidades por la ausencia del gobernante.
Capriles volvió a insistir en que mantiene su “compromiso” con el país en caso de que Venezuela deba ir a un proceso electoral presidencial, escenario ante el cual la MUD optaría por un candidato de consenso.
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