
Lucydalia Baca Castellón
Como tardía e insuficiente fue calificada por representantes del gremio cafetalero la propuesta técnica que el Ministerio Agropecuario y Forestal (Magfor) presentó para enfrentar los daños provocados por la roya y la antracnosis, que en algunas zonas del país han afectado hasta el 48 por ciento de las plantaciones de café.
“Se avanzó en la parte técnica, pero en la parte de un programa integral para reactivar la caficultura no hemos avanzado nada. Seguimos en ese impasse y sigue la demanda del gremio de conocer un plan integral”, porque “no queremos acciones esporádicas. Queremos un plan integral para la reactivación de la caficultura”, dijo Aura Lila Sevilla, presidenta de la Asociación de Cafetaleros de Matagalpa, al concluir una reunión entre funcionarios del Magfor y representantes de organizaciones cafetaleras y el Consejo Superior de la Empresa privada (Cosep), el jueves por la tarde.
¿QUÉ PROPONEN?
La propuesta presentada por la Dirección de Protección y Sanidad Agropecuaria (DGPSA) del Magfor contempla la capacitación de unos 270 técnicos de la institución, los que a su vez reproducirán la formación a técnicos de instituciones vinculadas con la actividad y organizaciones gremiales. El grupo se encargaría de capacitar a los productores en la detección temprana, diagnóstico, manejo y combate de enfermedad.
Langrand asegura que habría sido más barato actuar en aquel momento, ya que “una onza de prevención es más barata que un kilo de curación”, y habría reducido considerablemente la incidencia de la enfermedad.
Además, critica que ante la omisión, ahora pretenda volcar sobre los cafetaleros la culpa de lo ocurrido, aduciendo que el mal manejo de los cafetales es la principal causa de que se hayan propagado las enfermedades.
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Pese a la gravedad de la situación, el titular del Magfor, Ariel Bucardo, no participó en el encuentro. Sus subordinados lo excusaron aduciendo que por razones de salud estaba fuera de la oficina. Sin embargo, LA PRENSA comprobó que entró a las oficinas del ministerio poco después que sus invitados.
Desde el punto de vista de Juan Carlos Munguía, presidente de la Asociación de Cafés Especiales de Nicaragua (ACEN), en lugar de esperar que se terminara de recoger la cosecha, como se está haciendo, se debió iniciar un plan de fumigación desde que se supo que las plantaciones estaban infectadas.
“Esperar tanto tiempo implica que ya no habrá plantas que salvar. Solo quedará recepar las plantas que estén menos dañadas y podar las que ya no tengan salvación. Eso implica que la producción se va a caer durante los dos o tres años, mientras las plantas que se recepen se vuelvan a levantar”, lamentó Munguía.
Los productores también critican que se les haya presentado un plan sin acompañarlo de un cronograma que detalle las fechas de su ejecución.
La propuesta fue presentada por la comisión técnica que se formó a inicios de semana para buscar solución a la crisis del sector cafetero. Los miembros de la segunda comisión —la encargada de conseguir los recursos para ejecutar las acciones para enfrentar la situación—, no participaron en el encuentro.
Para Sevilla, mientras ambos grupos no trabajen de manera integrada no será posible encontrar soluciones.
PIDEN ESFUERZO INTEGRADO
Por su parte el presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), José Adán Aguerri, pidió juntar ambas comisiones “para que el esfuerzo sea integrado y que se puedan tener resultados”.
Aguerri considera que el plan técnico debe ir acompañado de recursos porque “si se empieza a capacitar y no se tienen los recursos para comprar el producto, será muy difícil que la capacitación proporcione resultados”.
Para Munguía lo más importante del encuentro fue que se presentó un diagnóstico de los daños que reveló entre otros detalles que existen más plantaciones nuevas, menores de diez años de las que se suponía y que a diciembre las afectaciones en Jinotega alcanzaban el 48 por ciento de las plantaciones.
“Ahora ya deben ser mayores, por tanto la respuesta del Gobierno debió ser más agresiva y más temprana”, asegura Munguía.
La gran interrogante de los productores es por qué el Gobierno aún no habla de un plan de reconversión. “Estamos claros que no hay recursos para ejecutarlo, que hay que buscarlos, pero mientras no haya un plan de reactivación de la caficultura, por supuesto que no se pueden gestionar recursos. No se puede ir a gestionar recursos sin una propuesta concreta. Esa es nuestra preocupación”, señaló Sevilla.
Sevilla y Munguía coinciden en que la capacitación será un gran apoyo al sector. Pero no es suficiente porque los productores deben cambiar la mentalidad, pues de lo contrario no podrán mantenerse dentro de la actividad.
“De nada sirve renovar los cafetales. Nada va a cambiar si al productor le das la planta y la va a seguir tratando igual. Lo que tenemos que hacer es ayudarlo a través del plan de renovación. Pero también tratar de que cambie de mentalidad. Hay que tecnificarlo, enseñarlo a mejorar la aplicación de los insumos. También es fundamental elegir la semilla adecuada, que sea resistente a las plagas, pero también que sea de calidad”, señaló Munguía.
Aguerri en tanto, considera que la crisis del café es un tema que debe tratarse con medidas técnicas inmediatas, pero también con una estrategia integral a largo plazo, que debería incluso incluir la reforma a la Ley 368, Ley del Café, para adaptarla a las condiciones actuales del sector.
SE MUEVEN POR SU CUENTA
Mientras el Gobierno se decide a actuar, los cafetaleros dicen que la actividad no se detiene, se sigue recolectando la cosecha y a la vez en algunas zonas se ha comenzado a recepar las plantas menos dañadas y a podar las que fueron destruidas por la roya y la antracnosis, “porque mantenerlas sería seguir perdiendo tiempo y tiempo es lo que no tenemos”, expresó Sevilla.
Paralelamente continúan gestionando ante el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) unos 40 millones de dólares, para comenzar a implementar la primera etapa de un plan de reconversión que se ejecutará a través de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides) y la Asociación de Exportadores de Café de Nicaragua (Excan).
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